La Virgen de los sicarios
A Fernando Vallejo se le agotó la tinta antes de tiempo. Su Virgen de los sicarios era apenas una figura de yeso a la que los muchachos de las comunas le rezaban para que la bala no se torciera. Pero hoy, la ‘Virgen’ ya no es una estatuilla en una repisa; hoy tiene oficina en el Congreso, camionetas blindadas del Estado, escoltas y responde al nombre de Isabel Zuleta. Esa virgen a la que hoy le rezan alias Douglas, Pesebre, Tom, Vallejo, Lindolfo...
Ya no es el consuelo místico de un sicario en una esquina; es una senadora que, según las denuncias, se convirtió en la patrona y protectora oficial de quienes tanto daño le han hecho a Medellín.
Esta crónica de la infamia no arranca en el Congreso, sino en los pasillos de la cárcel de Itagüí. Un lugar que debería ser de reflexión, prevención y silencio, pero que bajo la sombra de Zuleta mutó en una sucursal de ‘la oficina’ para el crimen organizado. ¡Hágame el bendito favor! Una congresista de la República levantando el teléfono para frenar operativos de la Fuerza Pública y dándoles órdenes a........
