Trump, ¡pie a tierra!
No me caía mal este Donald Trump -tampoco bien- sobre todo porque veía que combatía la fantasía woke (“despierta” en español) que ha terminado por ser un pensamiento débil, pseudoprogresista y pseudomarxista de gente pija, ortodoxa e incluso fanática a pesar de que comenzara bien su andadura. Lo woke es la dictadura en la democracia y la negación de la individualidad y la personalidad que son quienes conducen a la sociedad para bien y para mal.
Trump se está pasando, se lo dicen ya hasta sus cimientos, los que le permiten hacer lo que hace. Debería acordarse de Kennedy y de Nixon, éste último tuvo más suerte, lo quitaron de en medio utilizando al entonces diario vinculado al Partido Demócrata The Washington Post, hoy propiedad de Jeff Bezos, el de Amazon, una empresa que exprime a sus trabajadores, a las espaldas y los nervios de sus trabajadores.
Qué ansias sentirá Bezos, como otros, de tener ya listos y bien fabricados bots que además de dar saltos y jugar al kung fu como los de los chinos empaqueten los múltiples pedidos de una sociedad que ya no tiene tiempo ni de hablar con un empleado en una tienda pero sí de pasear al perro. Luego los bots se lo entregarán a un dron y el dron te lo dejará en la puerta de tu casa mientras tú, descansando del mundo cruel, escuchas lo que le hayas pedido a Alexa o juegas con una muñeca sexual de esas cuyas ventas se han disparado enormemente desde el Covid hasta hoy.
Esta semana pasada le he expuesto a mi alumnado una secuencia de una película clásica llamada Network. Un mundo implacable (USA, 1976). Deberían cliquear ustedes en ella, es corta o, si quieren más, ver la película completa, la pasan de vez en cuando en las televisiones y si tiene usted Filmin ahí la puede ver.
Network nos refleja perfectamente varios asuntos claves que están muy vigentes en........
