El Mundial de Fútbol induce a una alienación de la sociedad y alimenta el deterioro medioambiental del planeta
El Mundial de fútbol es uno de los mayores ejercicios de distracción colectiva. Cada cuatro años las banderas se cuelgan en los balcones y las pantallas invaden el espacio público. Sin embargo, bajo el brillo del trofeo y la euforia de los goles se esconde una realidad incómoda: la importancia desproporcionada que otorgamos a este evento responde a un gigantesco engranaje financiero y geopolítico, no al deporte.
La primera contradicción del Mundial moderno radica en que afecta al espíritu deportivo. Las selecciones nacionales, algunas de ellas con jugadores profesionales millonarios, ofrecen un juego fragmentado que a menudo se decide por la suerte del gol o el desgaste físico. Lo importante no es el deporte en sí, sino ganar. A pesar de esto, los medios de comunicación y la FIFA elevan el torneo a la categoría de épica sublime. ¿Por qué? Porque los nacionalismos afectan a las emociones y origina un caldo de cultivo muy lucrativo. La FIFA ha perfeccionado la........
