Un análisis de clase de la coyuntura geopolítica internacional ante el 1º de mayo de 2026
Ante este 1º de mayo de 2026, toma sentido, más que nunca, la frase de Marx de que “la historia ocurre dos veces, la primera vez como tragedia, la segunda como farsa”. La reedición del trumpismo ha hecho de las relaciones internacionales un esperpento que ha puesto de relieve la mascarada que las regía. Así como el rastrero papel de las democracias burguesas, necesarias para maquillar y ocultar a las grandes transnacionales que, entre bambalinas, han estado manejando los hilos para seguir manteniendo y aumentando sus privilegios a costa del trabajo de la clase obrera.
El capitalismo en Estados Unidos, ya sin tapujos, ha colocado al frente lo más zafio de su clase para embaucarnos con sus dislates y su populismo. El fascismo, como en la Alemania nazi, vuelve a llegar al poder a través de procesos democráticos utilizando su poder económico, su control de los medios de comunicación, la represión policial o la Justicia amañada a sus intereses. La historia se reedita un siglo después demostrando que el capitalismo está reñido con la democracia y que nunca ha creído en ella, sino que la ha utilizado para seguir robando nuestra fuerza de trabajo.
Y mientras la represión en el interior de Estados Unidos hacia las clases populares se ceba con la población latina utilizando el ICE (su propia Gestapo), hacia el exterior se reproduce la “Lebensraum” o la necesidad del espacio vital para Alemania, que llevó a Hitler a atacar a la Unión Soviética e intentar destruir los logros de la clase obrera. La revitalización de la “doctrina Monroe”, actualizada con el “corolario Trump”, pone en primera plana del tablero internacional el papel que la burguesía norteamericana ha relegado a América Latina como su patio trasero. El secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores, las amenazas a Colombia y México, la intromisión en los procesos electorales de Argentina o Chile y el continuo bloqueo a Cuba constituyen muestras del asedio a los pueblos ricos en recursos, pero empobrecidos por la intromisión del capital.
El último capítulo del imperialismo se centra en la guerra de agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán que tiene como objetivo el control de los recursos fósiles y el dominio........
