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Crisis de la racionalidad civilizatoria occidental

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27.04.2026

Quinientos años de expansión colonialista occidental en vigencia, las condiciones de vida planetaria fueron arrastradas a los designios de los controladores y tecnócratas del sistema-mundo capitalista (el 1% de la población dueña del 95% de los recursos del mundo(1)), mediante las conocidas imposiciones disfrazadas de “modernidad” o  “desarrollo sostenible(2), como receta principal para los subdesarrollados, sin cuestionar los orígenes de esa condición ni las bases que la sostienen. Es la hegemónica orientación del modo civilizatorio basado en el afán económico creciente, la incesante producción y comercialización de mercaderías, la desocupación estructural y la configuración de las periferias y centros de poder (3), y, desde la contrarrevolución neoliberal en 1973, la restauración del dominio de los recursos públicos por privados, la imposición del capital financiero, la especulación derivada en fraude(4), el paulatino reemplazo de la fuerza viva de trabajo por la tecnología(5), y quizás más importante, las perturbaciones de la salud y los efectos intersubjetivos de la alineación, la seducción de la falsa promesa de ascenso social(6) desarrollando sentidos de vida vinculados al movimiento del capital, reduciendo toda la realidad a su razón instrumental como fines individuales de único camino. Las conocidas características inherentes al sistema-mundo capitalista desde su constitución(7).

Debemos agregar, además, el aceleramiento de la incertidumbre sobre las condiciones mínimas de subsistencia frente a la venidera sexta extinción masiva conocida del planeta(8),  sumada a los graves efectos contaminantes sobre suelos y mares debido a la extracción y circulación del petróleo y derivados; la filtración de microplásticos en la cadena trófica relacionándose con problemas oncológicos y reproductivos, afectando  todo ser vivo en general(9); y, por el auge de la telemática, la erosión de la gran minería: el cobalto para baterías extraído por los esclavos del Congo(10) y actividades similares. Todas ellas requeridas por las necesidades del capitalismo y su mantenimiento, siendo el “desarrollado” norte global el principal responsable(11) trasfiriendo el prejuicio, o costo ecológico, al sur global(12). Pese a los estragos, la continuidad del modo civilizatorio se mantiene y proyecta sin señal de contención alguna, salvo algunos movimientos y propuestas socialistas dentro algunos territorios constantemente asediados(13).

Desde la desaparición de la URSS, gran parte de los movimientos antisistémicos, arropados bajo su liderazgo, fueron arrastrados a una supuesta “orfandad” provocando dispersión entre las organizaciones de trabajadores e instituciones políticas y sociales emparentadas, perdiendo legitimidad frente a la narrativa de los agentes capitalistas que relaciono las nobles primigenias ideas del comunismo, nutrida de la “racionalidad” moderna, por la liberación de la humanidad de todo tipo de dominación, a la tecnocracia y despotismo burocrático del estado de la URSS. El camino no era más la revolución, las consignas anticapitalistas o el cambio de sistema. Los estados de Rusia y China, principales referentes de la “multipolaridad” y herederos de gestas revolucionarias influyentes, antagonistas de occidente pero no enemigas pues concuerdan en el G20 anualmente; no manifiestan ni ejecutan algún interés por la destrucción del capitalismo. Vale mencionar que no es accidental la anticipación de los agentes del poder y sus exclusivos búnkeres de autoabastecimiento a la espera del apocalipsis.(14)

Entonces, permítanme el atrevimiento, ¿hay algo más importante, si peligra las condiciones mínimas de subsistencia, que destruir la causa de la debacle: el poder y su modo civilizatorio? ¿Qué contiene la rebelión frente a todo el sinsentido de la enajenación del estilo de vida propuesto para los dominados? Es el patrón de conocimiento y percepción para comodidad y continuidad de la dominación, atando a las víctimas a su propia destrucción. Es el enraizamiento del eurocentrismo en la subjetividad mundial, ese horizonte de sentido prometido por la modernidad de libertad, democracia y prosperidad coaptado por el capitalismo en el que aún se insiste.

La modernidad colonial/eurocéntrica

En términos generales la colonización de América impulsó la expansión mundial de Europa por los ingentes beneficios de recursos y mano de obra esclava, saliendo del acorralamiento del mundo árabe, atropellando África en recursos y esclavitud, logrando posicionarse en Asia sin destruir toda su herencia y tradición reconocida en cierto grado como el “otro”, en la dualidad Occidente-Oriente mas no así con América y África. De los procesos de emancipación colonial nacieron nuevos estados/nación sin eliminar las relaciones centro/periferia. Esa ventaja promovió el desarrollo industrial en Europa expandiendo las relaciones de capital/salario, organizando la clase obrera asalariada que, mediante las luchas por la apertura de participación ciudadana, ajustó los límites de la explotación promoviendo el “Welfare State”. En los estados periféricos la notoriedad de los modos de explotación: salario, mercantilismo, servidumbre, reciprocidad, esclavitud, articulados bajo hegemonía del capital; explica la totalidad del capitalismo como sistema mundo fundado desde su constitución en 1492(15). La modernidad, el capital y América Latina nacen el mismo día (sic)(16).

La modernidad emerge como un patrón de percepción y conocimiento ligada a la imposición de la idea de raza, el fundamento del eurocentrismo, donde los discriminados no son víctimas de conflictos de poder sino portadores de una inferioridad propia y los conquistadores superiores por naturaleza(17). Desde ese momento se afianza un arquetipo de conocimiento dualista/antagónico/lineal(18), influenciando la inteligencia europea. Descartes trasciende separando la razón/alma/sujeto del cuerpo. Primero existo luego pienso donde el sujeto guiado de razón es separado de la naturaleza ahora........

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