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Colonialidad del poder en el fútbol

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06.07.2026

No es mera coincidencia lo destacado en competencias, clubes y campeonatos mundiales del futbol y su simetría respecto a la configuración de los territorios en la colonialidad del poder globali. La actividad deportiva nacida y practicada por obreros en Inglaterra, Europa, caló principalmente presencia en América por influencia de la cultura dominadora europea, lo cual, por consecuencia, hicieron estas dos áreas a inicios de la expansión del deporte, adquirir la competitividad y profesión conocida en el argot del futbol mundial. Donde se juega mejor hoy es en Europa seguido del futbol suramericano, pero no siempre fue así.ii Los registros históricos de las primeras décadas del deporte denotan una competitividad pareja. El primer campeón mundial fue Uruguay, con deportistas radicados totalmente en su torneo local. Incluso, hasta no hace mucho, Suramérica llevaba ventaja competitiva. Hasta el año 2005 se jugó la copa Intercontinental de clubes, fueron veintidós los campeonatos obtenidos para la confederación Suramericana Conmebol y veintiuno para la europea, UEFAiii. Todos sabemos que la selección de más importantes palmares es la brasileña y hasta el año 2002 fue la Conmebol la confederación con más mundiales obtenidos y la de los considerados mejores jugadores: Pele, Maradona, y en los últimos años, Messi. ¿Qué pasó?

Quien no ha escuchado la popular explicación sobre la gran acogida del balompié en Suramérica por las facilidades económicas en su práctica, pues solo necesita algún espacio y cualquier objeto como balón, pero ¿por qué no es así en Asia, por ejemplo? También víctima de una posterior colonización europea y de similares índices de pobreza. Es algo más que la sencillez de su práctica. Observemos también la tardía participación e integración de los países africanos y asiáticos al circuito internacional futbolístico. En Asia, y algunas naciones africanas, nunca fue, ni es, el deporte popular predilecto en comparación con Suramérica, prefiriendo, en muchos casos, el peso milenario de sus tradiciones deportivas (como las artes marciales) que la colonización no pudo destruir del todo.

Modernidad y fútbol latinoamericano

La modernidad nace con el desencuentro de América en 1498iv fundando las bases del mundo presente: Las consecuencias sociales, económicas y culturales del desarrollo de la heterogeneidad del capitalismo que articula todos los modos de producción (salario, pequeña producción mercantil, marginalidad, esclavitud) variando el entrelazamiento de su mecanismo de acuerdo a su ubicación donde, y mediante la formación de Estados-nación, los herederos de los beneficios coloniales afianzaron su dominio centralizando las dinámicas económicas a su favor, autodenominándose occidente creando el “welfstare”, y la periferia, gobernada los primeros años por la elite “blanca” alienada, condenada a la proveeduría de materias primas y mercado receptivo de la producción de esa centralidad, el conocido perenne “subdesarrollo”v. El actual sistema-mundo descrito por Wallersteinvi. Una sociedad capitalista, colonialista accidentalmente blanca según Fanon.

La modernidad bajo el escenario de dominación colonialista convergió la narrativa acorde hacia los fines de la dominación y su mantenimiento. Esta fue nutrida por la formulación religiosa Cartesiana dualista/antagónica de la separación del alma y cuerpo, donde el alma es gracia divina y por ende promesa de salvación mientras el cuerpo objeto probable de los peores tratos, que luego la ilustración europea superpuso por mente/cuerpo siendo esa la columna de la objetivación de la naturaleza del antropocentrismo pues traslada y exterioriza el entorno del individuo, separando la humanidad de la naturaleza, permitiendo a los poseedores del poder, mediante el capital, la ética de explotar el planeta sin contemplación, por la “civilización”, colocando a la especie como el centro del universovii relegando lo demás en inferioridad.........

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