Trump: ¿Imperator o Triunfator?
Trump, el nombre del presidente de los EEUU es una palabra tabú en Colombia. Quien se refiera a él, sea verbal o por escrito con algún adjetivo que no sea glorificador, o haga imputaciones deshonrosas sobre sus actuaciones, corre el riesgo de que lo cataloguen de “disidente guerrillero”, o en el mejor de los casos […]
Trump, el nombre del presidente de los EEUU es una palabra tabú en Colombia. Quien se refiera a él, sea verbal o por escrito con algún adjetivo que no sea glorificador, o haga imputaciones deshonrosas sobre sus actuaciones, corre el riesgo de que lo cataloguen de “disidente guerrillero”, o en el mejor de los casos lo persiga la ley por injuria, calumnia y vituperio.
Los más de 15 adjetivos usados en otros países de habla castellana donde la multimedia no es monopolio del régimen. Como autoritario, procaz, avasallador, demagogo impredecible, genocida misógino/ machista, sospechoso de pedofilia. Emperador romano (Calígula, Nerón) narciso prepotente y cínico, “anciano impulsivo arrogante e histriónico ignorante de la Historia al que se le amoratan las manos. César indescifrable que desplaza por los mares del mundo su poder destructor, cuando rompe pactos, amenaza naciones, convierte la siempre acartonada diplomacia en un sainete y la política en un juego que tardaremos en saber si es un certamen de improvisaciones o un libreto prefijado y maligno”; adjetivos que ni siquiera usó Cayo Suetonio en su historia de los 12 césares.
Pero, tal parece que por aquello de la dialéctica y la unidad y lucha de contrarios, en lugar de demeritar al personaje, lo han magnificado y mantenido en escena permanente, insuflándole más aire caliente a su inflamado Ego.
Una de mis primeras lecturas al iniciar los estudios de Antropología, recomendada por el ayudante de cátedra Luis Guillermo Vasco, fue la obra clásica «el papel del individuo en la história de Georg Plejánov escrita en 1898«, que marcó un hito entre los seguidores del materialismo histórico de Marx y Engels en la Europa de aquellos años, en la intensa discusión entre las leyes objetivas que rigen la Historia ( por ejemplo la lucha de clases, el desarrollo de las Fuerzas Productivas y su contradicción con las Relaciones de Producción, etc) y la libertad individual o voluntad personal de alguna personalidad relevante que en un momento puede acelerar o retrasar los acontecimientos, sin que por ello se cambie la dirección fundamental del curso histórico.
El líder excepcional surge o aparece cuando las condiciones sociales o la “necesidad” lo exigen y esa personalidad por sus condiciones personales, habilidades, inteligencia y aprovechamiento de las circunstancias sociales y económicas (La Virtud y Fortuna del Príncipe de Maquiavelo) lo convierten en un catalizador del Proceso que está en marcha.
Y, este aspecto, precisamente es lo que se ha oscurecido con la multitud de adjetivos que se le ha proferido al actual presidente de los EEUU. Y, es así mismo lo que está detrás de la tragedia civilizatoria a donde nos ha llevado el Sistema Imperialista del Capitalismo........
