Fascismo: entre olvido y repetición
Cuando el capitalismo entra en crisis, el fascismo es el acelerador que se presiona para salvarlo. No tiene un proyecto político propio; más bien, es el mismo que el del capital, tratará siempre de preservar intactas las relaciones de propiedad.
En 1929, tras trabajar en la consulta de un dentista danés, Ruth Berlau (Copenhague, 1906 – Berlín, 1974) decidió coger la bicicleta, un saco de dormir y una mochila y escaparse a París. Como necesitaba dinero para el viaje, fue al periódico Extrabladet, la edición vespertina del periódico sensacionalista Politiken, y ofreció al redactor contar su periplo. Le prometieron veinticinco öte por línea, cantidad que, como comprendió más tarde, era en realidad una miseria.
El recorrido fue, como años más tarde contó en la biografía que dedicó a Bertolt Brecht, tan aburrido que tuvo que inventar todo lo que relató hasta su llegada a París. Sin embargo, la prensa francesa recogió con excentricidad el viaje de aquella “muchacha danesa que viajó sola a París en bicicleta desde Copenhague a comprarse un lápiz de labios”.
Cuando Berlau volvió a Copenhague decenas de personas la esperaban para darle la bienvenida; fue “recibida como si hubiese dado la vuelta al mundo”. Una noche de 1930, mientras jugaba al bridge con el directo del Politiken le dijo que querría ir a Rusia en bicicleta para ver con sus propios ojos qué sucedía allí. Antes de aquel viaje Berlau no era comunista y vivía con burgueses. Le pagaron mil coronas al día y partió a la mañana siguiente.
Ruth Berlau fue actriz, periodista, fundadora y directora de un teatro obrero. Aunque su figura siempre se ha presentado ligada a la de Brecht, a quien conoció en 1935 cuando Brecht y su troupe se exiliaron a Dinamarca, desde su adolescencia Berlau tomó posiciones políticas que viraron su vida hacia lo imprevisible. Como el resto de los intelectuales involucrados en el movimiento obrero de su generación, uno de los temas a los que se dedicó fue a la militancia antifascista.
En el preámbulo del ABC de la guerra (1955) de Bertolt Brecht (esa crítica radical al fascismo que es, a su vez, una crítica a la guerra y que, por eso mismo, se publicó con láminas censuradas en la República Democrática Alemana), Berlau formuló una de sus sentencias más conocidas: “No escapa del pasado el que lo olvida”. Dicha sin contexto, la frase puede resultar heterea, sin embargo, esta es la reflexión completa de Berlau, el primer texto que el lector se encuentra en el ABC de la guerra:
“¿Por qué presentar a nuestros trabajadores de la industria propiedad del pueblo, a nuestros campesinos cooperativistas, a nuestros intelectuales orgánicos, a nuestra juventud, que goza ya de las primeras raciones de felicidad, precisamente ahora estas imágenes sombrías del pasado? No escapa del pasado el que lo olvida.
Este libro pretende enseñar a leer imágenes, ya que al no instruido le es tan difícil leer una imagen como cualquier jeroglífico. La gran ignorancia sobre relaciones sociales que el........
