Opinión: El nuevo outsider: un camaleón
Con los números, los datos, la estadística y la tecnología, que hacen parte de la gran revolución de nuestro tiempo, se puede hacer política de una forma diferente. Al interpretar y combinar todo, lo que se obtiene es conocimiento valioso que puede generar muchos réditos de todo tipo, principalmente políticos. Esto es algo que ha comprendido Juan Daniel Oviedo de buena forma.
El outsider (anglicismo para definir a un espécimen que ha aparecido de la nada dentro de la jungla de tanto espécimen político tradicional) de la presente carrera electoral a la presidencia en Colombia y que, pese a su segundo lugar en la consulta de la centro-derecha colombiana -casi toda de la derecha-, muchos los proclaman como el gran vencedor junto al Pacto Histórico de la reciente jornada electoral que elegía al legislativo para los próximos cuatro años y definía a algunos candidatos que irán a la primera vuelta presidencial.
El conocimiento producto de la información analizada puede usarse para conectar con las necesidades de la población, y no con las necesidades creadas artificialmente, como es la manera tradicional de hacer política en nuestro entorno: me invento un problema para lanzarme y doy las respuestas para solucionarlo. Ya tenemos muchos problemas como para que ciertos “tanques de pensamiento” insistan en crear muchos otros que no existen.
Dediquémonos a solucionar los que ya tenemos. Quieren soluciones reales a problemas imaginarios, y obviamente, tristemente todo queda allá, donde señalaba Platón, en el mundo de las ideas.
Este señor sí es un outsider, pero no como un Milei o un Bukele o mucho menos como el tigre, que hasta de estafar jefes de pirámides sabe. Juan Daniel usa los datos e interpreta la información con el fin de conectar y movilizar a las personas, además con un respeto por la paz y la vida como bases de un proyecto político moderno, declarando que las clases en el poder no han sabido redistribuir la riqueza ni a través del empresariado ni del Estado y que eso ha pronunciado el giro a la izquierda, aseveración bastante aguda que podría granjearle el rótulo de........
