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Opinión: El odio también se aprende

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01.09.2026

Ningún niño nace odiando a quien ama, piensa, siente o vive de una manera diferente. El desprecio se aprende: se escucha en la casa, se reproduce en el colegio, se refuerza en los discursos públicos y, demasiadas veces, termina convertido en discriminación y violencia. Pero también se aprenden la empatía, el respeto y la capacidad de convivir. Por eso, cuando hablamos de educación y diversidad, la pregunta no debería ser quién logra imponer su visión, sino qué sociedad queremos enseñarles a construir a las nuevas generaciones.

Colombia ha sido un país profundamente violento. Durante décadas aprendimos a tramitar nuestras diferencias mediante la eliminación simbólica o física de quien piensa distinto, de quien se aparta de la norma o de quien se atreve a vivir su propia verdad. Esa violencia no aparece de un momento a otro: comienza con una palabra, una burla que se permite, una identidad que se niega o una diferencia que se presenta como una amenaza.

Por eso preocupan las afirmaciones de la ministra de Educación, Viviane Morales, sobre una supuesta “ideología de género” y una presunta campaña “woke” que intentaría apoderarse de la educación de niñas y niños. Las palabras de una autoridad pública tienen un peso especial. Cuando la diversidad se presenta como una amenaza, pueden reactivarse prejuicios que durante décadas han puesto en riesgo la dignidad y la vida de las personas LGBTIQ , de las mujeres y de quienes no encajan en los modelos tradicionales.

Sin embargo, responder a estas afirmaciones no debería significar levantar una nueva muralla. Colombia necesita menos trincheras y más espacios de escucha. Las instituciones públicas no pueden convertirse en escenarios para imponer las convicciones de un sector político, religioso o ideológico, cualquiera que este sea. Su obligación es garantizar derechos, escuchar a la sociedad en su pluralidad y tomar decisiones sustentadas en la Constitución, la evidencia y la experiencia acumulada de las comunidades.

Esa experiencia no comenzó ayer ni fue concedida gratuitamente. Los avances en favor de las mujeres, las personas LGBTIQ y las infancias diversas son el resultado de décadas de trabajo de movimientos sociales que han tenido que enfrentar estigmatización, persecución, amenazas, violencia y muerte. Muchas personas pusieron su cuerpo, su voz, su tranquilidad y hasta su vida para que hoy podamos hablar de igualdad, reconocimiento y protección sin que esas palabras parezcan imposibles.

Gracias a esas........

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