Lo que nos deja el duelo entre Musk y OpenAI
El 18 de mayo de 2026, en Oakland, un jurado federal puso fin a uno de los litigios más visibles de la industria tecnológica reciente. El fallo no resolvió el debate de fondo sobre el rumbo de la Inteligencia Artificial General (AGI); se limitó a una conclusión procesal, después ratificada por la jueza Yvonne Gonzalez Rogers.
Tras tres semanas de juicio, Elon Musk perdió su demanda contra Sam Altman, Greg Brockman, OpenAI y Microsoft. Según el jurado, las acusaciones presentadas por su equipo legal se formularon fuera de los plazos establecidos por la ley.
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Antecedentes del caso
Durante el proceso, el jurado escuchó a varias de las figuras más influyentes del ecosistema de la IA. Entre ellas estuvieron Elon Musk, Sam Altman, Bret Taylor —presidente del consejo de OpenAI—, Satya Nadella —CEO de Microsoft—, además de exempleados y exintegrantes de la junta directiva de OpenAI.
La demanda de Musk no sólo buscaba sanciones económicas. También pretendía desplazar a Sam Altman de la dirección de OpenAI y del consejo de administración, además de reclamar una indemnización multimillonaria que, según afirmó, sería donada.
Las acusaciones de Musk
En su alegato final, el abogado Steven Molo, jefe del equipo de litigantes de Musk, sostuvo que OpenAI había traicionado su misión fundacional. Sus señalamientos principales pueden resumirse así:
la organización habría abandonado su compromiso de no priorizar el lucro al desarrollar una IA segura y potente;
sus directivos habrían buscado beneficios personales mediante acciones y operaciones vinculadas a intereses financieros propios;
los fondos aportados por Musk en la fundación de OpenAI habrían sido utilizados de forma indebida;
Sam Altman habría pasado por alto los principios que dieron origen a la organización.
Molo también cuestionó la credibilidad de Altman. Para ello citó los testimonios de antiguos colaboradores —entre ellos Ilya Sutskever y Mira Murati— y de exmiembros del consejo, como Helen Toner y Tasha McCauley.
Cómo se llegó a este punto
El conflicto comenzó en 2024, cuando Musk demandó a OpenAI, a Sam Altman y a Greg Brockman por considerar que habían incumplido la misión benéfica con la que fue creada la organización. Más tarde amplió la querella para incluir a Microsoft, al sostener que la compañía había contribuido a ese presunto desvío de propósito.
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