La guadaña sobre la IA, redes sociales y smartphones
Cada generación encuentra una tecnología a la cual responsabilizar de los problemas sociales de su tiempo. Ayer fue la televisión. Después los videojuegos. Hoy son las redes sociales, la inteligencia artificial y los teléfonos inteligentes. El anuncio de la presidenta Sheinbaum de abrir un debate para regular estos tres ámbitos después del Mundial de Futbol merece atención y prudencia.
Regular tecnologías disruptivas que transforman la economía, la educación y la comunicación requiere evidencia científica, diagnóstico y una visión de largo plazo. De lo contrario, México corre el riesgo de legislar sobre los síntomas y no sobre las causas.
La presidenta afirmó que "tiene que llegar un momento en que se regule". El debate incluirá la IA, las redes sociales y el uso de celulares en las escuelas. Nadie que haya usado esas herramientas o visto a los jóvenes apropiarse de ellas puede negar que existen riesgos de salud mental, desinformación, adicción digital, afectaciones a la privacidad, manipulación algorítmica y necesidad de protección de niñas, niños y adolescentes. El error es asumir que la regulación es la única respuesta.
La historia demuestra que las sociedades reaccionan con temor a cada revolución tecnológica. La imprenta despertó inquietud. La radio también. La televisión fue acusada de fomentar la violencia, deteriorar la educación y destruir la convivencia familiar. Internet heredó todas esas críticas, amplificadas por la velocidad con la cual transformó la comunicación mundial.
En su reciente libro La sociedad digital, Manuel Castells recuerda que internet fue señalado como responsable de múltiples males sociales. Se llegó a afirmar que estaba creando generaciones incapaces de aprender, aisladas de la convivencia y atrapadas en un mundo virtual incomprensible para los adultos.
La investigación científica mostró una realidad más........
