Otra vez la democracia
Desde la llegada de Morena al poder y su destrucción de los cascarones institucionales que posibilitaron la transición democrática, no ha dejado de hablarse de democracia. El término se ha vuelto más frecuente conforme Morena, adelantándose a los tiempos electorales, ha comenzado su campaña con el fin de mantener su hegemonía en las elecciones intermedias del próximo año. Ante ello, las preguntas, que no he dejado de hacer desde que Felipe Calderón desató la guerra contra las drogas y el Estado mostró su profunda corrupción, vuelven a hacerse pertinentes: ¿realmente podemos hablar de democracia en un país tomado por el crimen organizado y con el 96% de impunidad?; ¿es posible decir que en esas condiciones —que no han dejado de potenciarse de elección en elección— las urnas son una expresión democrática o la convalidación del dominio del crimen? ¿Entendemos realmente lo que democracia significa?
Una de las características de la crisis que vivimos es, como lo he analizado en estas páginas, la pérdida de los significados. El lingüista Uwe Poerksen se refirió a ello al analizar lo que definió como “palabras plásticas” (términos que proviene del ámbito científico o técnico, como “desarrollo” o comunicación” y que al ser adoptados por el lenguaje político y masificarse sólo sirven para crear discursos sin significado que empobrecen el debate público). Iván Illich llevó la tesis de Poerksen a un territorio más vasto y las llamó “palabras amibas”, palabras que, como las amebas, no tienen contornos y parasitan la lengua cargándolo de mensajes simplificados, ideológicos y enfermizos.
Análisis, contexto y hechos. Da clic y síguenos en Google Noticias
La palabra “democracia” es una de ellas. Aun cuando su significado es “gobierno del pueblo”, su ausencia de forma —el pueblo puede ser cualquier........
