El desvelo equivocado de los CEOs
Marco Aurelio gobernaba el imperio más poderoso de su tiempo y, sin embargo, dedicaba sus noches a escribirse a sí mismo. Las Meditaciones no fueron pensadas para ser leídas por nadie: eran recordatorios íntimos de un hombre que temía perderse en lo urgente y olvidar lo esencial. Dieciocho siglos después, esa inquietud describe con precisión el desvelo de los directores ejecutivos.
Porque los CEOs, hoy, duermen mal. No es una figura retórica: al preguntarles qué tan estresados se sintieron el último trimestre, más de siete de cada diez reportan niveles altos. La respuesta promedio los ubicó por encima del umbral clínico. Dirigir una empresa se ha vuelto un oficio de insomnio. La pregunta que vale la........
