Perdónalos, porque no saben lo que hacen
La primera palabra de Jesús en la Cruz, el Viernes Santo, fue una súplica divina, no por sí mismo, sino por los demás. Desde la cima del Gólgota, a 10 kilómetros de la ciudad santa de Jerusalén, Jesús le pidió al Padre: “perdónalos, porque no saben lo hacen”.
Jesús sabía que, al pedir perdón para sus implacables verdugos, estaba abriendo la puerta para que ellos se dieran cuenta de sus errores y cambiaran sus acciones y sus vidas. Jesús -en su infinita misericordia- pensaba que los que obran mal nunca saben lo que hacen. Y si lo saben, son ángeles del demonio o el demonio mismo, que el diablo escoja.
En estos días de recogimiento y reflexión, nos topamos con numerosas acciones del actual gobierno, que ameritan perdón celestial, pero no........
