Victor Entrialgo: «Las pulsiones de Sánchez y Zapatero»
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Si los instintos de Sanchez conducen al abismo personal de una psicopatología narcisista extrema el futuro de Zapatero viene condicionado por la personalidad de un iluminado enriquecido y el destino de sus torpezas.
El instinto de los animales innato y fijo, el motor que los mueve, está orientado a la supervivencia. Pero la supervivencia política, la obtención del poder por parte de Zapatero y Sanchez es una pulsión exclusivamente humana, fuerza constante, psíquica y moldeada por la cultura que no tiene un objeto de satisfacción fijo. Puede variar con las experiencias y la cultura. El sexo como pulsión parece más bien cosa de Ábalos.
Ahora la izquierda y los socios que llevan siete años lucrándose con ella, tratarán de decirnos que Pepiño, Bono y Zapatero, son lobbistas y nada tiene que ver su «incremento patrimonial» con su conexión con el poder, sus tráficos y sus influencias. Volvemos a tropezar con la mentira y la negación de la izquierda y a encontrar en su «enriquecimiento a través de la ideología» su pulsión fundamental: la envidia de todo lo que critican.
En Sanchez la pulsión es el poder, única fuente de seguridad, proveniente de su propio narcisismo y sus actos tratan de suprimir esa tensión. En Zapatero, contradictorio entre las cejas de malvado y la boca de buenista, la seguridad de una familia para la que había billetes pero a la que ni siquiera pudo sugerir que se vistieran para la Casa Blanca.
La pulsión son los estímulos que provienen del cuerpo que crean ese mal de altura que hace a estos personajes no darse cuenta de lo que ve todo el mundo, y les imponen la tarea:........
