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Victor Entrialgo: «El hombre naranja»

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13.04.2026

Como sheriff entrando en un saloon de mala reputación el hombre del pelo naranja empujó las puertas del saloon, irrumpió en Venezuela e Irán y amenaza con sus fanfarronadas grandilocuentes de promotor inmobiliario para liberar el estrecho de Ormud y quizás en Cuba, si es que no espera a que se caiga sola, que mucho no parece faltar.

Va buscando via libre para el petróleo y el comercio internacional. Pero de momento en Venezuela y Cuba hay esperanza, que antes no había. Israel, el gendarme occidental amenazado desde hace un siglo, ha llevado la iniciativa de una guerra para «retrasar el fin del imperio americano» que es lo único que cabía frente a China, buscando energía y rutas del comercio mientras Israel, asediado, trata de ganar seguridad en la región. Todo ello debiera redundar a su vez en interés occidental ante lo que Europa reacciona poniéndose de perfil frente a un régimen que seguramente caerá debilitado cuando termine la guerra.

Los hombres que buscan el petróleo o el poder para imperar a toda costa, los que no tienen otro afán, lo hacen por una enorme carencia y en el fondo una enorme inseguridad. Lo mismo los auténticos líderes como el hombre naranja, que con su extravagante personalidad persigue reordenar el mundo de las inercias a las que ha conducido las inepcias del wokismo, que los trepas fluídos que se cuelan entre los rendijas de nuestras instituciones como sabandijas, desarrollan procedimientos y facultades que no están al alcance de los demás mortales que sí poseen escrúpulos, límites y principios.

Pero luego de ochenta años sin saber muy bien para qué sirve Naciones Unidas, organización creada al final de la segunda guerra mundial que no sirve ante las grandes crisis o hambruna, ni siquiera para hacérselo saber al mundo de modo transparente, han surgido en el mundo algunos líderes como el hombre naranja en EEUU y otros movimientos en Europa y EEUU ante la inoperancia, ineficacia y excesos sin fin del wokismo y los partidos tradicionales, que critican estos movimientos sin reconocer en ningún momento que los han creado ellos.

Y dicen No........

© Periodista Digital