Víctor Corcoba Herrero: «En los vacíos de este mundo; todos hemos de asistir al rescate»
Desertar no es de recibo. En consecuencia, por más que cultivemos el aislamiento, no estamos solos, estamos rodeados de existencia, guiados y conducidos por el sentido común, que apenas lo cultivamos, pero que está ahí, como pulso humano. A poco que nos adentremos en nuestro fuero interno, nos daremos cuenta de que todo está vivo, a pesar de las oscuridades que nos acompañan. Por eso, hemos de estar siempre en guardia, dispuestos a ser colaboradores para aminorar el desierto de la pobreza, del hambre y de la sed, del abandono y de la soledad. Sin duda, precisamos tomar aire, alcanzar sosiego, ponernos en disposición unos de otros, al menos para restaurar el auténtico amor quebrantado. Lo mejor que podemos encontrar en nuestros viajes, es un arrojo cooperante.
Ciertamente, nadie queda a salvo, todos somos viajeros en el desierto de este mundo. Precisamente, ahora cuando se amenaza a jueces por aplicar la ley, hasta el propio orden jurídico internacional está en riesgo. Cada día son más las amenazas y las medidas coercitivas, que también afectan a la capacidad de las víctimas para buscar justicia, ya que recurren a la Corte cuando se han agotado todas las demás vías, inmersos en un dolor tremendo, que nos deja sin vocablos. Es evidente, que la humanidad tiene que aprender a reprenderse así mismo, al menos para sobrellevarnos unos a otros. Sea como fuere, no podemos continuar por la senda de la destrucción y de la explotación, requerimos de un sano propósito de corrección y revisión personal. Esta es la apuesta, corregirse.
La ciudadanía en su conjunto vive en la indiferencia, tocados por las aguas saladas del dolor y de la muerte, en un océano de oscuridad, sin luz. Es el momento, pues, de repensar situaciones para poder rescatarnos. El verdadero latido interno será el único, que nos acerque en comunión y en comunidad, para que la barca viviente no se hunda. La navegación no está en los fuertes, tampoco en los poderosos del mundo, sino en el hermanamiento y en la conjunción de ritmos curativos, lejos del dominio de la corrupción, del quebrantamiento del........
