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Sebastián Urbina: «Algo pasa en España»

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24.06.2026

El PP ganó las elecciones sin mayoría suficiente, Vox puso un altísimo precio a su apoyo y María Guardiola firmó lo que había jurado que no firmaría nunca, traicionándose a sí misma y a buena parte de un electorado que la votó precisamente para que Vox no llegase nunca al gobierno extremeño.

Lo que ha hecho el nuevo secretario general del PSOE de Extremadura —ofrecer apoyo a los presupuestos de Guardiola a cambio de que el PP expulse a Vox del gobierno— no es solo una interesante maniobra táctica. Es el primer intento serio de un líder socialista extremeño para recuperar la hegemonía política desde hace más de un lustro. Si la rechaza, consolida ante la opinión pública moderada la imagen de un partido que elige los chantajes y las humillaciones de la ultraderecha antes que resolver los problemas de la Extremadura real. (César Calderón/The Objective)

El articulista habla de ‘interesante maniobra táctica’, a diferencia de lo que dice el magistrado Portillo.

El magistrado Portillo, miembro de la asociación Foro Judicial Independiente, tras abrirse el sumario de la cloaca del PSOE: ‘Es una organización criminal’. O sea, repugnante, nada de interesante maniobra táctica.

Resulta que no es suficiente que la esposa del presidente Sánchez (ahora sin pasaporte por culpa de un juez facha), su hermano, ‘su’ fiscal general, Ábalos, Santos Cerdán, Koldo… Zapatero, etcétera, estén imputados. Y que el juez Pedraz no descarte imputar al PSOE.

Todo esto no basta para rechazar a los socialistas como socios de gobierno. ¡El PP debería priorizarlos!

Añade el articulista. ‘Lo grave es pactar con Vox. Y sufrir los chantajes y humillaciones de la ultraderecha’. Espectacular. No lo mejora ni Patxi López.

A diferencia de Bildu, por ejemplo, que es un socio democrático de verdad. Veamos una ridícula diferencia entre Bildu y Vox. Vox siempre ha condenado los asesinatos de ETA. Bildu nunca ha condenado los asesinatos de ETA. Minucias.

Sigue diciendo el articulista. ‘Frente al avance de la extrema derecha, el socialismo español decidió convertirse en muro. No en proyecto de mayoría, sino en dique de contención. El problema es que los muros no ganan elecciones’.

Ha faltado añadir: ‘¡Socorro, la ultraderecha! Ahora veamos las coincidencias políticas del ultraderechista........

© Periodista Digital