Ramiro Grau Morancho: «De incendiarios, inútiles, ecolojetas y autonosuyas»
Dentro de poco terminarán los incendios en España…, porque ya se habrá quemado todo.
Entre los incendiarios, un desgobierno sanchista de inútiles y corruptos, los ecolojetas, que son de lo peor, y las autonosuyas, que cuando hay cualquier problema demuestran su total incompetencia, estamos perdidos.
La realidad es que los montes están completamente abandonados, y entre las autonomías, el gobierno central y los ecologistas, se ha impuesto una legislación que impide limpiar los montes, recoger la madera muerta, los árboles ya fallecidos, etc., lo que hace que haya un caldo de cultivo muy propicio para la aparición de grandes incendios, totalmente incontrolables.
¿O es eso lo que en realidad pretenden, para que España se acabe convirtiendo en un nuevo desierto, similar al Sáhara, o a Marruecos y Argelia, por ejemplo…?
Unos desgobiernos, el central y las autonosuyas, que intentan poner puertas al campo, prohibiendo el acceso a las zonas rurales, a los montes, que han sido el granero de España durante siglos.
Y unos ecolojetas subvencionados, que no han pisado los montes en su vida, como no sea para hacerse la foto, y que creen que hay que dejar que la naturaleza esté virgen, sin darse cuenta de que los recursos naturales deben ser conservados, explotados y cuidados.
Por encima de todo ello sobrevuela la corrupción, que prefiere encargar sesudos estudios a amiguetes, a precios escandalosos, propios de las hijas de Zapapenco…, que hacer nada.
España nunca había tenido tantos ministerios de agricultura, cambio climático, organismos dedicados al asunto, consejerías en todas las comunidades autónomas, multitud de directores generales, cientos -o miles- de asesores, nombrados a dedo, y que se dedican a tocarse los cataplines, básicamente, y a cobrar sus buenos sueldazos a fin de mes.
Procedo del medio rural, y en mi época, desde el pueblo natal, Laguarres, en el Valle del Isábena, provincia de Huesca, se veía nítidamente los cortafuegos en el monte, que a mí me asombraban mucho en la........
