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Laureano Benitez: «Un paseo por la cara oculta de la Luna»

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08.07.2026

“Hay otros mundos, pero están en éste” es una de las frases míticas que suele utilizar el mundo de lo paranormal, el ámbito de lo misterioso, como eslogan de sus programas sobre “Expedientes X”. Fue inventada por el poeta francés Paul Eluard (1895-1952), adscrito a las corrientes dadaísta y surrealista de la poesía de la primera mitad del siglo XX.

Esta frase propone una idea desorientadora: la realidad que pisamos contiene múltiples dimensiones simultáneamente. No se refiere a universos paralelos en sentido literal, sino a cómo la imaginación, el arte y la percepción transforman lo ordinario en extraordinario.

Esta reflexión responde al contexto del surrealismo, movimiento obsesionado con liberar la imaginación del dominio racional. Eluard creía que la realidad oficialmente reconocida es apenas una capa superficial. Debajo palpita lo maravilloso, lo marginal, lo reprimido.

Esto equivale a afirmar que toda realidad tiene “caras ocultas”, mundos subliminales procedentes de otras dimensiones que coexisten con el mundo visible.

Desde este punto de vista, la malévola Agenda 2030 que dirige el mundo actual, este Fin de los Tiempos que estamos comenzando, no es sino la cara oculta de la Humanidad, la cara monstruosa incubada durante muchos siglos por las fuerzas oscuras, un pavoroso “alien” engendrado por demonios en una lóbrega noche en Monte Pelado. ¿Por qué ha salido ahora a la luz? ¿Por qué ha mostrado en la actualidad su joroba de Quasimodo, su cornamenta luciferina, sus garras y pezuñas lobunas? Por la patética conjunción de la apostasía con unos adelantos tecnológicos que permiten el control total de la Humanidad.

La cara oculta más famosa es la de la Luna, que fue explorada por la expedición de la NASA nombrada como Artemis II en abril de 2026. Por supuesto, me cuento entre los negacionistas que no comulgaron con esa rueda de molino, pero es un hecho comprobado que esa cara oculta es un mundo geológicamente diferente a la cara visible.

Sin embargo, hay caras ocultas que ya se están mostrando públicamente, porque las pulsiones subterráneas que latían en la sociedad desde hacía tiempo, pero que no se manifestaban debido a que los paradigmas culturales las discriminaban y no les permitían su libre expresión, están emergiendo a la luz desde la oscuridad en la que anidaban y bullían.

Sucede que, en una época en la que nada es pecado, en la que no hay diferencia entre el bien y el mal, en la que........

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