menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Juan Pérez de Mungía: «Economía ficción: el maquillaje de un fracaso anunciado»

27 0
12.08.2026

Juan Pérez de Mungía: "Empatía Suicida: la práctica de la doctrina de la autoaniquilación"

Juan Pérez de Mungía: "Erre que erre: La inversión cínica del clima y la demolición programada de España"

La narrativa oficial presenta un milagro económico de crecimiento del 2,7 % interanual, creación de empleo sostenida y resiliencia frente a las turbulencias exteriores, pero los datos del Banco Central Europeo, el INE, la Fundación BBVA-Ivie, CaixaBank Research, la OCDE y la propia prensa económica de distintos signos revelan una realidad muy distinta: un crecimiento extensivo impulsado casi exclusivamente por la acumulación de mano de obra, en gran medida inmigrante y de baja cualificación, sin mejora significativa de la productividad; una erosión persistente del poder adquisitivo de los salarios; una presión fiscal y de transferencias que se duplica para sostener el sistema de pensiones; la renuncia a miles de millones en créditos europeos por falta de demanda real; el deterioro de sectores productivos; un déficit habitacional estructural, la ejecución pobre de presupuestos, la carencia de inversiones estructurales y de mantenimiento; y, en paralelo, casos de enriquecimiento ilícito, contratos amañados, tráfico de influencias e irregularidades en el entorno del poder. La realidad es que el PIB per cápita lleva al menos una decada estancado y el poder adquisitivo está en niveles de 1996 con una presión fiscal (retencion impositiva respecto a salario) de las más altas de Europa. El Banco Central Europeo atribuyó el 80 % del crecimiento entre 2019 y 2024 a la inmigración. En el último año se crearon 510.000 empleos, de los que 388.000 correspondieron a extranjeros o personas con doble nacionalidad. La productividad por hora trabajada crece en torno al 1 % interanual, lejos de los niveles europeos, mientras la productividad por ocupado avanza aún menos o retrocede, lastrada por el absentismo y la composición del empleo. La ilusión de que la economía crece se sustenta porque hay más gente trabajando, no porque cada trabajador genere más riqueza. Es crecimiento extensivo puro. Es una camuflaje casi perfecto, sin embargo el análisis sectorial confirma la fragilidad: el sector primario registra caídas de la productividad total de los factores de hasta el 4,4 %; la industria manufacturera diluye sus ganancias de eficiencia por la intensa creación de empleo; la construcción avanza en PTF hasta el 3,1 % en el primer trimestre de 2026, pero su peso en el PIB se estanca en el 5,4 %, insuficiente para resolver el déficit habitacional; y los servicios de no mercado (Administración, educación y sanidad) se estancan o retroceden mientras los de alto valor concentran casi todas las mejoras.  Además el número de ocupados crece a costa del empleo precario, a tiempo parcial y temporal, o como diría la ministra, pseudoindefinido semicontinuo. Y se maquilla constantemente, dejando fuera de las estadísticas a desempleados ocultos que están inscritos en la búsqueda de empleo o son empleados estacionales.

Este panorama de productividad mediocre se agrava por un desajuste estructural entre la oferta educativa y las necesidades reales del tejido productivo. Faltan de forma crónica electricistas, fontaneros, albañiles especializados, instaladores de impermeabilización, técnicos de climatización, soldadores, electromecánicos y personal de mantenimiento industrial. En construcción e instalaciones técnicas las tasas de vacantes de difícil cobertura superan el 40 %; se estiman más de 100.000 vacantes sin cubrir en oficios tradicionales. El sistema educativo sigue orientado hacia profesiones saturadas de prestigio, generando sobrecualificación y subempleo, mientras los puestos de alta cualificación técnica intermedia permanecen vacíos y las empresas rechazan encargos o recurren a inmigración de menor cualificación. El resultado es un círculo vicioso que ancla el agregado nacional en un modelo extensivo de bajo valor añadido por trabajador.

En este escenario de estancamiento se produce una auténtica estagflación de libro. Como recordaba Milton Friedman, la inflación es un impuesto invisible. Los convenios registrados hasta julio de 2026 recogen un alza salarial media del 3,02 % frente a una........

© Periodista Digital