Perdonar y reconciliar
Denuncian la 'alteración' del sistema de ascensos para sancionar a generales y coroneles no 'adictos' al Régimen Sanchista
El 8 de junio, en un artículo en el diario El País que habría que leer de vez en cuando y comentar en los colegios, Rodolfo Martín Villa relata las persecuciones judiciales que ha sufrido en Argentina y en España por los enemigos de la reconciliación entre españoles que niegan la Transición.
Son los que, dentro y fuera, siguiendo órdenes de algunos desalmados, quieren que volvamos a cavar trincheras y levantar muros entre padres y hermanos. Los mismos que, a través de las vitriólicas leyes de Memoria Histórica y de Memoria Democrática, niegan la bendita Transición, la Constitución vigente, debatida y aprobada por la inmensa mayoría de los diputados y senadores, y refrendada por una abrumadora suma de españoles. Son los que en esos apasionantes años que siguieron a la muerte de Franco no habían nacido aún o eran bebés de pecho, pero encontraron en ellos la percha para volver al enfrentamiento, al guerracivilismo y a negar el perdón, la reconciliación y la construcción de una España unida, hermanada y feliz.
Son, quizás, esos nietos, biznietos, tataranietos y siga para atrás, que ahora son manipulados con el caramelo de la nacionalidad española a cambio de sumar votos en el autoproclamado bando progresista, feminista y ecologista, contra el inexistente bloque fascista. En una palabra, el de los que propugnan «si no estás conmigo eres un fascista» o, como declaró hace días esa excrecencia llamada Pablo Iglesias Turrión: «hay que ilegalizar a Vox y al PP porque son partidos fascistas».
Martín Villa cuenta en su irrefutable artículo que «en junio del año pasado conocí en estas páginas —las de El País— la decisión de un juzgado de Elda de citarme como investigado en relación con la muerte de un manifestante por disparos de un policía en febrero de 1976, con ocasión de las huelgas que tuvieron lugar tras la muerte de Franco. Entonces yo era ministro de Relaciones Sindicales en el primer Gobierno de la Monarquía. La noticia informaba de que declararía también el policía y destacaba que, por primera vez, se hacía comparecer a un responsable político por delitos de lesa humanidad en la Transición. Recurrí la admisión de la querella y, al rechazar el juzgado mi petición, apelé ante la Audiencia de Alicante, que el pasado 5 de mayo revocó la decisión de investigarme».
«La Transición —añade— gozó de muy buena salud durante muchos años, pues existía un consenso, y creo que perdura, acerca de que la Constitución fue un reto al que los españoles dimos una respuesta difícilmente superable. En aquel clima favorable, Santiago Carrillo y yo fuimos invitados a un coloquio en Palencia. Santiago recordó que el Partido Comunista fue el primero en pedir la reconciliación en 1956 y que, recién estrenada su libertad personal a comienzos de 1977, reclamó la libertad de actuación de su partido. Reafirmó que, aunque a algunos de su lado les extrañara, importaba menos que la España que venía fuera republicana o monárquica: lo esencial era que fuese democrática».
«Por mi parte, conté que el primer Gobierno de Adolfo Suárez (julio de 1976-julio de 1977), con Alfonso Osorio de vicepresidente, había dejado a España sin........
