Israel de la Rosa: «El abrazo»
Israel de la Rosa: "La vida cíclica"
Israel de la Rosa: "La moda grotesca"
Bálsamo maravilloso que todo lo alivia, que atenúa el dolor, la desesperación, que mitiga la fiebre, que arroja luz en los rincones más sombríos de la soledad. Poderoso ungüento con que suavizar las crueles aristas de la vida. Manto protector que de toda amenaza nos protege, escudo robusto que de cualquier embestida nos escuda. Los brazos del ser querido que se abren como amorosas compuertas, que nos ciñen como suaves y delicadas vestiduras, que nos embellecen el alma con su infinito cariño, con su tibia ternura. Remedio impagable que cubre con densos velos de aliento los sufrimientos recurrentes de una persona, que fortalece sus débiles cimientos.
Un abrazo quisiéramos encontrar en cada esquina, en cada umbral desangelado, en los recodos de cada espinoso sendero de la vida. Un cálido abrazo en el insondable y negro abismo desearíamos hallar, negro abismo al que en ocasiones nos empuja el azar, el azar revestido de desgracia e indiferencia, un abrazo allí, entre las frías tinieblas, aguardando con indulgencia nuestra previsible caída, amortiguando el impacto. Un abrazo al final del día, del hiriente y nefasto día, reconfortando el ánimo. En cada hundimiento del terreno bajo nuestros pies, en cada desmoronamiento del tejado sobre nuestras cabezas. Un abrazo en el borde rugoso de las malas noticias, una suerte de asidero al que, como náufragos, poder aferrarnos. Entre las crecidas y malas hierbas, como faro de intensa luz, mostrándonos el camino correcto. Un fuerte abrazo después del último abrazo de despedida.
Cómo embarcarse, sin esperanza, en las sucesivas y arriesgadas aventuras de la vida, en singladuras sembradas de accidentes, de ásperos tormentos. Cómo esquivar los obstáculos, cómo eludir, una tras otra, las tramposas........
