Federico Sánchez Arias: «Jesús de Nazaret, la luz de Dios»
Federico Sánchez Arias: "Vencer a la tristeza"
Federico Sánchez Arias: "La enseñanza de Buda"
Jesús de Nazaret es “la Luz de Dios” que ilumina al mundo, que llega a nosotros desde la eternidad, y a la eternidad vuelve.
Acerca de Jesús de Nazaret se han escrito muchas cosas, demasiadas cosas, algunas de ellas con carácter claramente contradictorio, incluso absolutamente inverosímiles.
La investigación actual demuestra que los datos de los evangelios canónicos (sinópticos) están fundamentados en breves recopilaciones sobre los hechos y dichos de Jesús en base a los testimonios de sus discípulos y experiencias de testigos que le conocieron directamente. Mediante estos textos, basados en el testimonio y en el conocimiento de contexto geográfico, social, político y religioso de la época, podemos afirmar una serie de datos sobre la figura del nazareno:
Jesús de Nazaret nació durante el reinado del rey Herodes.
Sus padres fueron José y María.
Era judío procedente de Galilea (Nazaret).
Según la tradición de la Iglesia Católica nació en Belén.
Su lengua materna era el arameo.
Fue bautizado por Juan Bautista en el río Jordán.
Conocía bien las tradiciones religiosas de su pueblo.
Enseñó en sinagogas y fue distinguido con el tratamiento de rabí (maestro) durante su actividad pública.
Proclamó con palabras (sermones, parábolas) y con hechos (curaciones, milagros) la venida del “Reino de Dios”.
Predicó en Galilea, en Judea y en su capital, Jerusalén, siendo acompañado por su grupo de discípulos.
Expresó el mensaje del “amor del Padre a la humanidad”.
Convivió con publicanos, pecadores, prostitutas.
Se enfrentó a las leyes injustas y a los sacerdotes del templo de Jerusalén. Lo que le hizo ganarse la enemistad de los poderosos.
Fue un ser de profunda oración y especial relación con Dios, al que llamaba Padre.
La noche de la “Última Cena” con sus discípulos fue traicionado y entregado.
El Sanedrín lo presentó ante Pilatos como “rey de los judíos”.
Se le juzgó y condenó a muerte por revolucionario y, especialmente, por blasfemar.
Abandonado y negado por sus propios discípulos.
Murió crucificado (entre dos bandidos) antes de empezar la fiesta de........
