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«Debate actual sobre la universidad

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09.02.2026

Hoy en día existe un amplio debate, motivado también por determinadas críticas del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, hacia la educación universitaria privada. Sin embargo, el problema es mucho más profundo: se trata de un ataque directo a la libertad y a la Constitución española, en concreto a su artículo 27. Es una agresión a los derechos y libertades públicas que nos hemos dado en favor de la búsqueda de una mal entendida igualdad. Una igualdad que, si no se encuentra afianzada en el esfuerzo, el principio de igualdad de oportunidades y la excelencia, nos conduce realmente a sociedades más desiguales, más manipulables, más sumisas y menos libres.

Esto no es nada nuevo. Ataques similares contra la educación preuniversitaria concertada, con la Ley Celaá, ya se produjeron anteriormente. Ahora el turno de los ataques ideológicos —alejados de criterios técnicos— es para las universidades privadas. Resulta llamativo cuando el propio presidente del Gobierno se licenció en Ciencias Económicas y Empresariales por el Real Colegio Universitario María Cristina, un centro privado y católico vinculado a los agustinos y hoy dirigido por el CEU. Posteriormente desarrolló su tesis doctoral en la Universidad Camilo José Cela y realizó un programa en liderazgo en IESE Business School, perteneciente a la Universidad de Navarra.

Una de sus hijas acaba de comenzar sus estudios en ESIC Universidad, cuya titularidad corresponde a los Padres Reparadores. Su hermano, David Sánchez, estudió en la Universidad Pontificia Comillas. Los ministros Fernando Grande-Marlaska y José Manuel Albares estudiaron en la Universidad de Deusto; la ministra de Inclusión cursó Derecho en la Universidad de Navarra; y el ministro de Industria, Jordi Hereu, se licenció en ADE por ESADE, adscrita a la Universidad Ramón Llull.

Entonces, ¿por qué tanta inquina contra la universidad privada? ¿No fueron bien formados? ¿O forma parte de un discurso ideológico populista que ni ellos mismos se creen, pero que sirve para alimentar un relato destinado a sembrar discordia y polarización social, e intentar ganar votos en un caladero ideologizado que se mueve por viejos clichés?

¿Cómo puede María Jesús Montero afirmar que los médicos formados en universidades privadas no ofrecen garantías cuando ella misma fue alumna de un centro privado como EADA, donde cursó un título de gestión hospitalaria? ¿Cómo puede sostener que la universidad privada es enemiga de la clase trabajadora, cuando todos somos trabajadores de una u otra manera? ¿Cómo puede afirmar que en la universidad privada se compran y se regalan títulos?

Las generalizaciones nunca son justas, como tampoco lo fueron las campañas de desprestigio llevadas a cabo en su momento contra la Universidad Complutense, con el caso de la cátedra de Begoña Gómez, o con el caso Cifuentes. Por tanto, ¿deberíamos irnos todos los españoles a estudiar al extranjero y, al........

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