César Valdeolmillos Alonso: «¿Hasta cuándo, señor Sánchez, van a seguir humillando a España?»
“La historia es una pesadilla de la que estoy tratando de despertar”. James Joyce, Ulises.
Hay momentos en la vida de un país en los que el ruido de los acontecimientos ensordece la voz de la conciencia. España acaba de vivir uno de esos momentos. No es una crisis migratoria. Es un asalto. No es un problema humanitario. Es una violación. La ciudad autónoma de Ceuta fue testigo del cruce de setenta y dos mil personas en cuarenta y ocho horas de la frontera que separa Marruecos de España Setenta mil de ellas regresaron voluntariamente al día siguiente. Como si hubieran ido a la compra. Como si la soberanía de una nación fuera un supermercado abierto al que se entra y se sale sin pedir permiso.
Los vídeos que circulan desde el 30 de julio no muestran una gendarmería marroquí pasiva. Muestran a gendarmes que, lejos de impedir el paso, redirigían a los migrantes hacia el mar, hacia Ceuta. Un vídeo verificado por los fact-checkers de Open.online muestra a un oficial marroquí permitiendo que un camión acerque a decenas de personas a la frontera. Eso no es pasividad: es colaboración activa. Y esa colaboración es la que el Gobierno español ha decidido agradecer.
El 30 de julio de 2026, Marruecos demostró algo que muchos sospechábamos pero que nadie quería pronunciar en voz alta: puede invadir Ceuta o Melilla cuando le venga en gana. No hacen falta tanques. No hacen falta soldados. Basta con abrir la puerta y dejar pasar. Y España, con sus leyes y sus miramientos, se queda contemplando la escena. Setenta y dos mil personas en dos días. Más de la mitad de la población de la ciudad. Sesenta y siete muertos. Y el Gobierno, lejos de movilizar al Ejército, despliega boyas en el espigón. Boyas. Como si el problema fuera el agua y no el que la agita.
Ahora, una nueva convocatoria circula por las redes: el 15 de agosto, otro intento de entrada masiva. La Guardia Civil ha confirmado la existencia de esa convocatoria en un informe de fuentes abiertas, aunque matiza que el riesgo es real pero de magnitud incierta. Fuentes de la Policía Nacional y del Ministerio del Interior, sin embargo, restan credibilidad al llamamiento y lo atribuyen más a un episodio de desinformación que a una amenaza real
El Informe Anual de Seguridad Nacional de 2025 ya constató que la presión sobre Ceuta y Melilla se había incrementado “notablemente”. Y aquí estamos. Con una frontera que sangra y un Gobierno que aplica tiritas.
DESARROLLO Y PROFUNDIZACIÓN
Unamuno escribió que “el sentimiento trágico de la vida” nace de la contradicción entre lo que somos y lo que deberíamos ser. Hoy, ese sentimiento trágico lo lleva España entera en el pecho. Porque sabemos lo que somos: una nación con cinco siglos de historia en el norte de África, con ciudades que nunca formaron parte del Protectorado marroquí y que la ONU reconoce como provincias españolas. Y sabemos lo que deberíamos ser: un país que defiende —o debería defender— su integridad territorial con la misma firmeza con que aprobó su Constitución. Pero no lo somos. Somos un país que, ante la humillación, responde con eufemismos. Que llama “aliado” al........
