Cuando la paciencia deja de ser virtud
VOX sólo necesita a 56 diputados del PP para emplumar a Sánchez por traición, pero Feijóo no está por la labor
Edmund Burke escribió que hay un momento límite en que la paciencia deja de ser una virtud. Efectivamente, hay situaciones concretas en esta vida en los que nuestra tozuda obcecación nos ciega, impidiéndonos ver que lo que nosotros creíamos paciencia, no es más que estupidez miope. Y es que en esta vida nos encontramos, a veces, con personas que son caminos que no conducen a ninguna parte; lo mejor es dejarlos cuanto antes y dedicar nuestro tiempo y esfuerzo a aquellas otras que por su correspondencia realmente lo merecen.
En honor a la verdad debo de aclarar que el párrafo que antecede lo publiqué en 2013, mucho antes de sufrir lo que es vivir bajo la bota de un sátrapa psicópata; porque estos sujetos no son un camino que libremente podamos elegir dejar de seguir. Así que hoy me desdigo de lo dicho, y hago mías las certeras palabras de Edmund Burke: “Hay un momento límite en que la paciencia deja de ser una virtud.” ¡Ya está bien!
¿Indignado? ¡No! ¡Hasta los cojones!
POSTDATA: Decir que rectificar es de sabios, es una necedad; lo correcto sería decir que rectificar es de honestos. Y digo esto porque si el sabio se equivoca, es porque no era sabio, porque de haberlo sido, no se hubiera equivocado, ni hubiese tenido que rectificar. Pero claro, esto sería así, si hablamos de tiempos de normalidad, porque en épocas de subnormalidad profunda, todo se trastoca en un a ver, quién........
