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Si la oferta es débil, la exigencia debe ser mayor

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28.03.2026

La revalorización de la profesión docente es clave para mejorar la educación y el desarrollo del país. Atraer a los mejores egresados de secundaria, retener a los docentes más efectivos y fortalecer su compromiso con el aprendizaje de los estudiantes son objetivos que pasan, necesariamente, por dignificar la profesión. La investigación demuestra que la calidad docente es el principal factor escolar que impacta en los aprendizajes.

En este contexto, surge una pregunta relevante: ¿cómo aseguramos que cada docente tenga las capacidades y condiciones que generen los aprendizajes necesarios en los estudiantes? Definitivamente, la mejora educativa no depende de una sola medida, eso sería una simplificación peligrosa. Así, un enfoque integral que priorice la práctica pedagógica y su impacto real en el aula, poniendo al estudiante como centro, resulta imperativo.

El primer reto es la formación inicial docente. Sistemas exitosos priorizan maestros preparados para desarrollar competencias para el siglo XXI como pensamiento crítico, comunicación efectiva, colaboración, resolución de problemas. No basta con enseñar contenidos; se requiere formar competencias con metodologías activas y focalizarse en la formación integral de los estudiantes.

El segundo reto es el acompañamiento en aula. Los sistemas educativos efectivos brindan mentoría, retroalimentación y apoyo continuo a los maestros, porque no se trata de más capacitaciones, sino de mejorar la práctica docente. El desafío es construir un sistema que permita al maestro reflexionar sobre su enseñanza y ajustar sus estrategias según las necesidades de sus estudiantes, generando cambios efectivos y sostenidos en el aula.

Finalmente, se requiere una rendición de cuentas con enfoque formativo, clave para mejorar aprendizajes. No se trata de fiscalizar, sino de asumir responsabilidades sobre los resultados. Sin información sobre lo que ocurre en el aula, cualquier política educativa opera a ciegas.

Sin una política integral, el cambio no llegará al estudiante. Y ese sigue siendo el verdadero desafío. 


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