La trampa estratégica de EEUU en Irán
La historia reciente de Estados Unidos parece avanzar a golpe de déjà vu estratégico. Cada nueva intervención militar que se presenta como excepcional, necesaria o incluso inevitable termina revelando patrones inquietantemente familiares. La guerra contra Irán no es una anomalía, es, más bien, la confirmación de una trayectoria de declive relativo que Washington se resiste a reconocer desde el final de la Guerra Fría.
Como ocurriera con la invasión de Irak en 2003, el conflicto con Irán ha sido precedido por advertencias sobre una amenaza inminente vinculada a armas de destrucción masiva. Entonces fue Saddam Hussein; hoy es el programa nuclear iraní. En ambos casos, las afirmaciones, difundidas con urgencia política y amplificadas mediáticamente, acaban enfrentándose a un escrutinio creciente que erosiona la credibilidad internacional de Estados Unidos. La repetición no es solo retórica, sino que es estructural.
También se repite la lógica de planificación. El énfasis se ha puesto, de nuevo, en la abrumadora superioridad militar estadounidense, en su capacidad de proyectar fuerza con rapidez y contundencia. Sin embargo, la historia demuestra que ganar la guerra no equivale a ganar la paz. En Irak, la ausencia de una estrategia para el "día después" desembocó en una espiral de violencia sectaria, insurgencia y fragmentación estatal. Hoy, en el caso iraní, esa misma falta de previsión vuelve a emerger como un déficit crítico.
Más aún, como entonces, las voces expertas que advertían de los riesgos parecen haber sido marginadas o directamente ignoradas. La toma de decisiones en política exterior se ha visto nuevamente atrapada en una lógica de cierre........
