Los fracasos de Trump, las malditas bolsas y China al fondo
Desde aquel grandilocuente "Día de la Liberación" del 2 de abril del año pasado en que lanzó la guerra arancelaria, el segundo ciclo político de Donald Trump ha estado marcado por un constante anunciar decisiones de alto impacto geopolítico y, poco después, verse obligado a corregirlas o directamente revertirlas en pocos días. No por presión diplomática clásica, ni por resistencia institucional interna, sino por un actor mucho menos visible pero más determinante como son los mercados financieros.
Las bolsas, convertidas en el verdadero termómetro del capitalismo global y de las estupideces de su presidente, han actuado como un freno sistemático a las iniciativas más agresivas de Trump. Y no lo han hecho de forma sutil. Cada amenaza, cada escalada, cada gesto de ruptura ha sido respondido con caídas abruptas, volatilidad extrema y señales inequívocas de pánico inversor. Trump, que siempre se presentó como un líder fuerte, ha terminado chocando una y otra vez contra este muro invisible.
La guerra comercial con China como primer aviso serio
El enfrentamiento con China fue probablemente el primer gran episodio donde se evidenció este patrón. La imposición de aranceles masivos, presentada como una defensa de la industria estadounidense, desencadenó represalias inmediatas por parte de China y una creciente incertidumbre global.
Los mercados reaccionaron con nerviosismo desde el primer momento, con el bono norteamericano en primera línea. Cada nuevo anuncio de aranceles era seguido por nuevos shocks de los índices y huida hacia valores refugio como el oro. Estaba claro que la economía global, profundamente........
