Ya no hay nudistas
El mundo está cambiando. Está cambiando mucho; y esa gran transformación se hace de cambios grandes y pequeños, evidentes o inadvertidos. Cosas que entran en crisis, cosas que entran en auge. Lo propio de cualquier transición entre eras, de cualquier umbral de época. De una de esas crisis pequeñitas, en la que probablemente el lector no haya reparado —este columnista, al menos, no lo había hecho—, se ocupa un artículo publicado hace poco en Nortes, periódico digital asturiano asociado a este. La crisis del nudismo.
Se da uno cuenta de que es verdad: hay menos nudistas de los que había, se habla menos del nudismo de lo que se hablaba. En parte porque destaca o sorprende menos que antes, en una sociedad descristianizada en la que la desnudez ha dejado de ser irreverente, de epatar. Los niños gijoneses de los noventa hablábamos de la playa de Peñarrubia —la nudista del concejo— con un risueño rubor que uno ya no se imagina en los zoomers.........
