Ninguna niña debería pasar esta noche en la calle
Nací en Marruecos, en Tánger. Conozco las dos orillas de esta frontera y entiendo muchas de las razones que empujan a tantos niños, niñas y jóvenes a arriesgar su vida para cruzarla. Pero también conozco lo que sucede cuando, tras llegar, no encuentran un sistema capaz de garantizar su protección y el ejercicio efectivo de sus derechos.
Por eso, cuando organizaciones sociales, asociaciones de base y vecinas de Ceuta están alertando de que hay menores durmiendo en la calle, sin espacios seguros ni recursos adecuados de protección, no podemos leerlo únicamente como un problema de acogida. Es, ante todo, un grave fallo del sistema de protección. Y cuando ese sistema no incorpora un enfoque de género, las consecuencias recaen de forma especialmente severa sobre las niñas y las adolescentes, que quedan expuestas a mayores riesgos de violencia, explotación y otras formas de vulneración de derechos.
No todos los cuerpos corren los mismos riesgos en la calle. La falta de alojamiento y de mecanismos adecuados de protección incrementa la exposición de niñas y adolescentes a distintas formas de violencia, incluida la violencia sexual y de género, la explotación y la trata. Organizaciones de base y personas de la comunidad en Ceuta están alertando de potenciales........
