menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Los nueve objetivos del bloqueo del estrecho de Ormuz por EEUU

36 0
16.04.2026

 Antes de que sacara de su perturbado mundo interior el disfraz de Jesucristo curando a los heridos de las guerras-negocios que él mismo está montando, Trump, convertido en la pesadilla del planeta, llamó estrecho Trump al estrecho de Ormuz, en uno de sus supuestos lapsus. No hace mucho, había conseguido de las acorraladas autoridades de Armenia poner su maldito nombre a un corredor estratégico en el Cáucaso (antiguo dominio de Irán), llamándole la Ruta Trump para la Paz y la Prosperidad Internacionales (TRIPP). Pero no se daba cuenta de que, de haber sido sustituible el nombre de Ormuz, el régimen islámico ya lo hubiera llamado Estrecho Jamenei.

Entre las reacciones que ha provocado el cierre de esta garganta natural por la teocracia islámica de Irán, llama la atención la de Emiratos Árabes Unidos (EAU), que niega que sea propiedad de Irán. Veamos: aunque los sumerios ya navegaban por esta ruta hace cinco mil años, fueron los emperadores persas que con sus Qayeq (barco en persa; el término “cayuco” en español es su deformación fonética), la atravesaron para cruzar el Golfo Pérsico. Llegaron a conquistar una séptima parte del mundo conocido de entonces, con la venia de Ormuz, que es la contracción del término “Ahura Mazda”, Deidad de Sabiduría en la filosofía de Zaratustra. Cinco reyes sasánidas (224-651d.C. ) se llamaron Ormuz, al igual que miles de niños iraníes, así como numerosas localidades del vasto imperio.

Fueron los piratas portugueses  con base en el Golfo Pérsico que incluyeron su nombre en los mapas europeos en el siglo XVII. A partir de entonces los cartógrafos y marineros europeos y chinos bautizaron el estrecho con el nombre de Ormuz debido a su proximidad a aquella isla con el mismo nombre. El desconocimiento de la historia por parte de los jeques emiratíes, cuyo país nació hacia 1970, también explica la triste realidad de que desde el establecimiento de la teocracia islamista de extrema derecha en Irán por EEUU y Francia, la velocidad de la pérdida de dominio del país se ha acelerado:  las incompetentes y anti-iraníes autoridades islámicas  han sacrificado Irán en el altar de algo tan intangible como el “islam”.  J.D Vance, el vicepresidente de Trump, expresa esta realidad al afirmar que no entiende porqué Irán está dispuesto a romper el alto el fuego y poner en más peligro a su propia gente por el Hezbolá del Líbano, (la rama libanesa de los Guardianes Islámicos), que no estaba incluido en el acuerdo: pues, para los islamistas, igual que para los sionistas, la vida de millones de personas carece de valor. Los islamistas no reaccionaron cuando las repúblicas ex soviéticas del Mar Caspio........

© Público