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Irán, el síndrome del "espejismo de la victoria" y la sorpresa de octubre

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28.08.2026

 ¿Por qué Irán no muestra temor por las nuevas “sanciones asfixiantes” impuestas por EEUU? El rial superó este lunes la barrera psicológica de los 2.000.000 por dólar, y sigue devaluándose sin freno. El miércoles se situó en 2.748.000 riales, robando el poco pan que había en las mesas vacías del 65% de los 90 millones de iraníes empujados a la pobreza, a pesar de caminar sobre un mar de oro negro.

Para empezar hay que entender que Irán -como unidad territorial y su nación-, ha sido duramente golpeado por la brutal guerra y sometido a cuarenta y siete años de barbarie de un capitalismo con la supraestructura medieval y una oligarquía ilegítima gobernante. Si antes de la muerte de Ali Jamenei sólo respondía ante un ser imaginario, que no ante el pueblo, ahora además ha convertido a un fantasma (de la categoría de los “invisibles”) en jefe de Estado, robando la identidad a Mojtaba Jamaenei.

Irán y el pueblo iraní son los principales perdedores de la guerra, mientras la Teocracia Chiíta (TCHI) considera “victoria milagrosa” cada día que, ante su propia incredulidad, siga en el poder. Sus integrantes forman parte de los 246.000 millonarios contabilizados en Irán en 2024 por la institución suiza de Servicios Bancarios y Financieros (UBS). En Irán ha sucedido algo parecido a lo que narraba Eduardo Galeano, que en una adaptación sería algo así:

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 “Vinieron. Ellos tenían el “Corán” y nosotros teníamos el “petróleo”. Y nos dijeron: «Cierren los ojos y recen». Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían el petróleo y nosotros teníamos el Corán”.

Mientras Irán vive una escalofriante calma antes de la tempestad, los medios anti-Trump de derecha e izquierda global, -que o viven en una realidad paralela, o aplican la directriz goebbelsiana de que “si una mentira se repite cien veces se convierte en verdad”-, celebran la “victoria de Irán” en la guerra lanzada por la principal superpotencia militar del planeta y su lacayo israelí igual de bárbaro.

Esta “trampa del placebo” está empujando al régimen de Irán al borde de la locura, como atacar a los países miembros de la OTAN, una alianza compuesta por treinta y dos países, asegurando que les van a ganar con la venia de Alá, el mismo ente que durante la matanza de millones de iraquíes, afganos, palestinos, yemeníes, sudaneses y libaneses miraba para otro lado.

La permanencia en el poder de algunos rostros de la vieja guardia del régimen de Irán tras el asesinato de Ali Jamenei y de medio centenar de los altos cargos político-militares de Irán en los bombardeos y atentados, ha servido de prueba para dicho enfoque, que no tiene en cuenta el siguiente dato: que si los presidentes del gobierno islámico Masoud Pezeshkian o del parlamento Bagher Ghlibaf, por ejemplo, siguen vivos, no se debe a su inteligencia para burlarse de toneladas de bombas lanzadas sobre sus búnkeres, o neutralizar los atentados organizados por la amplia red de los agentes terroristas de la CIA y el MOSSAD en la cúpula del poder islamista, sino a la voluntad de Donald Trump de contar con interlocutores para resolver el expediente nuclear de........

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