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China: los seis perjuicios y los siete beneficios de la guerra contra Irán

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28.04.2026

En el escenario bélico montado por EEUU e Israel contra Irán, a China no se levve, pero está presente: es quien ha organizado las conversaciones del alto el fuego entre EEUU e Irán en Pakistán. Los dos países asiáticos son miembros de la Organización de Cooperación de Shanghái, liderada por Pekín. El presidente Xi Jinping, consciente de su escasa capacidad para influir en las decisiones de las partes, intenta parar la guerra de forma discreta, no sólo porque ser protagonista en los conflictos internacionales conlleva sus riesgos, sino también para no provocar recelos sinófobos en Occidente, ni arriesgar el prestigio de su país si no lo consigue. Sus objetivos inmediatos son el cese de las hostilidades y la apertura del estrecho que lleva el nombre de la deidad de la Sabiduría en la mitología persa: Ormuz

Sin ofender a los restos de la Teocracia Chiíta de Irán (TCHI), China no oculta que su prioridad es evitar tensiones con Donald Trump y estabilizar las relaciones con Washington, por lo que en las declaraciones de condena a los ataques a Irán, no ha hecho ninguna mención al presidente americano.

Las complejas relaciones sino-iraníes

Conviene tener en cuenta que:

- China es el principal socio comercial de Irán, y el destino de cerca del 90% de sus exportaciones del petróleo.

- Si bien la política exterior de China está basada en la "no injerencia", aunque quisiera, el sector prooccidental de la TCHI, convencido de que la única fórmula para la pervivencia del régimen es un acercamiento a EEUU a cambio de someterse a sus órdenes, ha hecho todo lo posible para sabotear las relaciones sino-iraníes, excluyéndola, por ejemplo, de la firma del acuerdo nuclear con Barak Obama en 2015.

- También es posible que a Xi no le interese salvar a la TCHI, tanto por imposible como por el peligroso programa de armas nucleares de los islamistas en sus proximidades, e incluso por la falta de consideración de los Guardianes islámicos al atacar a los aliados de Irán y de China como a Qatar. De hecho, cerca del 70% de los misiles de Irán han sido dirigidos a los países árabes del golfo Pérsico, -destruyendo también la infraestructura construida por China-, y sólo un 30% han sido disparados hacia Israel. Hay más: si a Irán se le permite tener la bomba, los vecinos de China........

© Público