Los 'patriotas' y 'antiglobalistas' que venden a su país y a su gente
El fin de la historia que se decretó con la caída de la Unión Soviética y el advenimiento del supuesto progreso que traería el capitalismo globalizado y la expansión de las democracias liberales, pronto empezó a hacer aguas. El contrapeso simbólico que ejercía el bloque comunista para la orgía neoliberal sirvió para que las democracias capitalistas tuviesen cierta cautela a la hora de esquilmar lo público y no dar más motivos a la clase obrera para abrazar la tentación izquierdista, conservando ciertas concesiones a la clase trabajadora con el denominado Estado del bienestar. Sin embargo, un capitalismo con las manos desatadas pronto empezó a desguazar lo poco que quedaba de aquella fachada socialdemócrata, poniendo en venda todo lo vendible.
A pesar de esto, el fin del siglo pasado vino envuelto de esperanza. La reacción a este aceleracionismo capitalista resucitó la utopía, y se concretó en un poderoso lema que hemos olvidado demasiado pronto, y que deberíamos recuperar ante la catástrofe a la que nos están empujando: otro mundo es posible. Fue lo que se conoció como movimiento antiglobalización, que unió a los movimientos sociales del norte y el sur global contra las grandes estructuras del capitalismo como el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio o el Fondo Monetario Internacional. Ciudades como Praga, Barcelona, Seattle, Göteborg o Génova se convirtieron en el escenario de enormes manifestaciones internacionales, de foros de debate anticapitalistas, de bloqueos y disturbios que hicieron que los que pretendían ordenar el mundo a su medida tuviesen que ser rescatados de sus centros de convenciones ante la ira popular.
Todo aquello se cortó de forma abrupta hacia el año 2001, primero con el asesinato a sangre fría de un manifestante en Génova, Carlo Giuliani, de un tiro en la cabeza por parte de un policía, y con los atentados de las Torres Gemelas de Nueva York dos meses más tarde. Fue el inicio de la denominada ‘Guerra contra el Terrorismo’, una nueva fase del imperialismo estadounidense envuelta de islamofobia y supremacismo, y de la invisibilización de las demandas anticapitalistas, enterradas por la doctrina del........
