Frente a las narrativas pesimistas, elijo otra mirada
Se ha instalado un relato depresivo, como si solo lo malo fuera narrable, que inunda medios, redes, discursos políticos... como si quienes emiten esa narración tuviera el propósito de entristecernos.
Mientras escribo, Estados Unidos e Israel han lanzado un ataque contra Irán y cómo no entristecerse cuando la guerra atenaza. Aunque ratifico los males de nuestro tiempo, me propongo no analizarlos desde la tristeza; será porque esa forma deprimente no me suena a realidad: me suena a matriz disciplinaria.
Veo por todas partes una narrativa hiperbólica y tremendista: España se cae a chachos, el fascismo es imparable, vamos a una guerra, los inmigrantes nos lo van a quitar todo... Ahora, con el bombardeo a Irán, los titulares catastrofistas se multiplicarán: "Tercera Guerra Mundial", "El fin del orden mundial", “La ley del más fuerte”. Una narrativa empantanadora que lo que pretende es perpetuar la realidad, espero que nadie se equivoque; no buscan polarizar, sino paralizar. Ideas emitidas con seriedad solemne, pero con el mismo rigor científico que un augur escudriñando el vuelo de las aves.
Para ellos, todo está tan mal que no hay nada que hacer, solo echarle la culpa a los de abajo o al de al lado, no sea que a alguien se le ocurra mirar hacia arriba. O al........
