Un año para ellos, una vida para ti
Nos han tomado por idiotas durante demasiado tiempo. Esa es la verdad. Nos han repetido que vivimos en una sociedad meritocrática, que quien se esfuerza progresa, que el mercado recompensa el talento y que las grandes fortunas y los salarios obscenos de arriba son la justa retribución a una capacidad extraordinaria. Y, mientras tanto, han construido una economía en la que una minoría cobra en un año lo que la mayoría no verá en toda su vida. Una minoría que, además, tiene la cara tan dura que se atreve a darte lecciones sobre la famosa cultura del esfuerzo.
Los datos no dejan demasiado espacio para el autoengaño. En 2024, la remuneración de los consejeros ejecutivos de las sociedades cotizadas equivalió a 33 veces el salario medio de sus plantillas. En las empresas del Ibex, la ratio escaló hasta 55 veces. Cincuenta y cinco. No estamos hablando de una diferencia razonable entre responsabilidad y sueldo. Estamos hablando de castas salariales. Estamos hablando de que un empleado de una empresa del Ibex tiene que trabajar durante 87 años para cobrar lo mismo que su jefe.
Y lo peor no es solo la desigualdad. Lo peor es la mentira que la acompaña. Porque esos salarios no se justifican por el esfuerzo. Ni por el talento en abstracto. Ni por una supuesta productividad sobrehumana. Se explican, sobre todo, a través del poder. Poder para fijar retribuciones, poder para influir en consejos de administración, poder para blindar bonus, poder para convertir la posición jerárquica en derecho de saqueo respetable. A eso lo llaman éxito. Pero se llama poder desmedido.
Mientras tanto, la realidad del país se parece bastante poco a las sobremesas de los gurús del mérito. Según el INE, el salario medio mensual bruto en España fue de 2.385,6 euros en 2024. Pero el dato verdaderamente revelador es que el 30% de las personas asalariadas ganó menos de 1.582,2 euros al mes. Ese es el país real. No el de los foros empresariales. El país real es el de la gente que trabaja,........
