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El camino de Oscar Wilde hasta Julio Iglesias

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25.02.2026

El 18 de febrero de 1895 el marqués de Queensberry entró en el club de caballeros Albermale, en Londres, y dejó en la portería una nota para "Oscar Wilde, que presume de sodomita". El aristócrata era un escocés irascible y excéntrico que ha pasado a la historia como creador de las reglas del boxeo. Era también el padre del descerebrado lord Alfred Douglas, a la sazón amante de Wilde. Cuando el escritor recogió el mensaje dos semanas después se sintió públicamente insultado. Teniendo en cuenta que en esos momentos la práctica de la sodomía era un delito incluido en el código penal británico, decidió demandar al noble por libelo. Acudió para ello a un abogado que lo primero que le preguntó es si la acusación era cierta. Pese a ser abiertamente homosexual, Wilde contestó sin dudarlo que no. Dos días después se presentó una demanda y Queensberry fue detenido.

El juicio por libelo empezó a las pocas semanas… pero no salió como pensaba el autor teatral. Wilde era en aquel momento el escritor británico más famoso y el mejor conectado, pero su fama -y su ingenio inigualable- no fueron suficientes para contrarrestar su enorme torpeza jurídica. Ese proceso no ha pasado a la historia como el juicio contra Queensberry; se estudia en las facultades de derecho como el juicio contra Óscar Wilde. Y terminó con el escritor cumpliendo durante varios años una pena de trabajos forzados en la cárcel de Reading, de donde solo salió para exiliarse y morir como una persona absolutamente hundida.

La explicación está en una tradicional institución jurídica a la que los juristas se suelen referir en latín como exceptio veritatis. Algo tan antiguo y tan de cajón que ya se........

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