Una princesa en Madrid Sur
Lo peor de todo, Su Alteza Real, será la Renfe. La puta Renfe. La puta C4, para ser exactos. Sentirá un odio veterotestamentario en el interior de su pecho cada mañana, cuando quizá todavía sea de noche y camine rumbo a la estación desde su apartamentito, que compartirá con cuatro o cinco desconocidos más allá de Villaverde Alto, y vea que se le pira el tren en las narices; pero eso no será nada frente a lo que sentirá al fijarse en las pantallitas que cuelgan sobre los andenes, ya lo descubrirá, ya, y vea que el contador para el próximo tren sube inexplicablemente de tres a seis minutos, de seis a ocho y de ocho a ad infinitum, no obteniendo más información que la voz indescifrable y enlatada de un señor sugiriéndole por los altavoces de la estación que le chingue a su madre. Literalmente. No exagero, doña Leonor, qué va; solo anticipo su lucha cotidiana: en pleno enero,........
