Parásitos de lo público
La reciente cena privada celebrada en la Giralda le ha costado a Sevilla mucho más de los 36.000 euros de dinero público que han puesto para el festín la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento. El coste de tamaña cacicada ha puesto de relieve una vez más la particular concepción de lo público que tienen las derechas, apropiándose de espacios y dinero para disfrute propio. El acto vuelve a resucitar a ese señorito andaluz que nunca murió realmente y que, en cuanto tiene ocasión, saca la patita y se sacude su caspa en trajes de diseño y manjares que paga quien no los disfruta.
En la carta del director del último número de la revista Escaparate, que es la publicación que celebró su vigésimo aniversario en la Plaza Virgen de los Reyes, se jacta de que “hemos sido tan clásicos que, a veces, hemos provocado. Tan fieles a determinadas formas que hemos terminado siendo transgresores sin pretenderlo”. Algo de razón tiene, porque esta gala rancia y trasnochada se le atraganta a esa Andalucía que tanto ha luchado por sacudirse esa imagen cortijera de señoritos sometiendo a la clase trabajadora.
El evento tenía todos los ingredientes para, como también presume en su carta, “defender lo de siempre” que, en el caso de las derechas, es vivir de lo público: patrocinio con contratos a dedo del Ayuntamiento y de la Junta a Sevilla por la Gracia de Dios, S.L., la empresa editora; y como escenario la Plaza Virgen de los Reyes, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1987 y, por ello, espacio protegido contra este........
