Otra vez: ¿cómo debemos relatar la violencia contra las mujeres?
Tengo la sensación de que me voy a meter en un jardín, debe de ser que ya tengo ganas de primavera. Me propongo plantear de nuevo la duda sobre el modo en el que narramos las violencias contra las mujeres en los medios de comunicación, es decir, no desde la ficción sino desde la descripción (o no) de la realidad. Lo hago sin tener la respuesta ni certezas. Se me cruzan en la mente, a la hora de escribir, los detalles que vamos conociendo de los archivos de Epstein, el caso de la mujer torturada durante 22 meses en Murcia o la serie Salvador, creada por Aitor Gabilondo y dirigida por Daniel Calparsoro.
Vaya por delante que abomino de la espectacularización de la violencia contra las mujeres en los medios, algo que afortunadamente ha ido perdiendo mucho espacio, gracias a todas las profesionales de la comunicación que se han empeñado en ello.
Empecé a pensar en esto justo después de ver los dos primeros capítulos de Salvador, que son por ahora los únicos que he visto. Son violentísimos, más teniendo en cuenta que se trata de una producción digamos que "popular" de Netflix. En la pantalla se suceden golpes salvajes, patadas por todo el cuerpo, ensañamiento, la cara de un hombre literalmente destrozada a puñetazos y una joven cosida a cuchilladas, con toda la parafernalia de sangre por suelo y paredes. Retrata la violencia de los movimientos neonazis y se trata de una obra de ficción. Esto es fundamental: es ficción. Hemos visto atrocidades perpetradas contra los cuerpos de las mujeres en decenas,........
