El espejo en la violación y muerte de una niña de 11 años
El pasado 29 de mayo, una niña llamada Lyhanna desapareció a la salida de su colegio en la localidad de Fleurance (suroeste de Francia). Había subido al coche de Jérôme Barella, el padre de una amiga suya y conocido de la familia. Seis días después, el pasado 4 de junio, se encontró el cuerpo de Lyhanna. La había violado y asesinado. Tenía 11 años.
Un año antes, en agosto de 2025, una madre ya había denunciado a Barella por la violación continuada de su hija de 10 años. La niña le contó a su padrastro que había sufrido decenas de agresiones sexuales a manos de este tipo. El centro sanitario al que la llevaron confirmó tales hechos y contactó con la gendarmería. Jamás se interrogó a Barella al respecto. Según informa Raquel Villaécija desde París, el documento del encargado de la investigación afirma: “Éramos conscientes de que estábamos ante un perfil inquietante ya conocido por otros casos de violación”.
Hasta cinco denuncias pesaban contra Jérôme Barella cuando subió a Lyhanna a su coche........
