Se acelera el siglo de China
Mientras todo el planeta aguantaba la respiración con las maniobras imperiales de Trump y Netanyahu en Irán, varios miles de kilómetros más hacia el Este de la Ruta de la Seda estaba sucediendo algo que tal vez tenga mucha mayor transcendencia en las próximas décadas, y que sin embargo ha pasado completamente desapercibido: China aprobó el pasado 12 de marzo su XV Plan Quinquenal (2026-2030) con un objetivo claro, seguir modernizándose para convertirse en una potencia económica, tecnológica y militar en 2035.
Conviene recordar que el gobierno chino tiene por costumbre cumplir con alrededor del 80% de las metas de sus planes, a diferencia de la UE, donde después de un año y medio apenas se han puesto en marcha un 15% de las 383 recomendaciones recogidas en el Plan Draghi. Si hoy se habla del “milagro económico chino” es gracias al alto grado de cumplimiento de los anteriores planes quinquenales. El país ha pasado, en menos de cinco décadas, de una situación de pobreza y de extrema dependencia del sector rural a convertirse en la segunda nación más rica del mundo.
Hay que tener en cuenta que el actual sistema chino de planificación del desarrollo dista mucho de los sistemas de planificación centralizados soviéticos. Desde la aprobación de la Ley de Planificación Nacional de 2022 el Estado establece marcos estratégicos, y el mercado opera en ellos con una autonomía significativa. Este modelo de desarrollo conjuga planificación indicativa - sin duda más fuerte que la experiencia de planificación indicativa francesa que se desarrolló desde 1947 hasta los años sesenta, pero con la que tiene cierto paralelismo-, un marco legal robusto y una experimentación pragmática descentralizada. Por supuesto, en la mayor parte de los sectores no implica fijación de precios ni asignación directa de recursos.
La experiencia desarrollada por China en estos últimos años, desde su perspectiva, supondría una alternativa al falso dilema occidental entre intervencionismo ineficiente y fundamentalismo de mercado. El Partido Comunista Chino (PCCh) ha creado una estructura económica e institucional en la que el Estado y el mercado se complementan, admitiendo que a corto plazo el mercado es más eficiente que una intervención estatal centralizada en la asignación de recursos, pero que presenta graves limitaciones para movilizar inversiones hacia objetivos a largo plazo.
Los resultados son impactantes, en los últimos cuarenta años el gobierno chino ha sacado de la pobreza extrema (ingresos inferiores a 1,90 $ diarios) a 760 millones de personas según el Banco Mundial. Las políticas de transformación económica han logrado un crecimiento sostenido durante el último medio siglo, que ha hecho que la renta per cápita de China se haya multiplicado por treinta, con un incremento medio anual del 8,2%.
El XV Plan Quinquenal (2026-2030) supone una nueva fase en el proceso de ascenso del país en el mundo, para recuperar su antigua posición de Imperio del Centro. En las últimas décadas se ha convertido en la “fábrica del mundo”, pero ahora su voluntad, mediante una transición ordenada hacia industrias de mayor valor añadido, es competir, e incluso liderar, sectores y tecnologías clave. El Plan refleja dos grandes ideas:
La competencia sistémica con EEUU será larga y estructural, durará décadas y se decidirá en la carrera tecnológica. Debido a ello los conflictos geopolíticos se intensificaran, el déficit de gobernanza global aumentará y las cuestiones de seguridad ganarán peso. Pekín asume que la rivalidad con EEUU será un elemento determinante en el planeta, ya que las políticas estadounidenses de proteccionismo y hegemonismo suponen una grave amenaza.
La competencia sistémica con EEUU será larga y estructural, durará décadas y se decidirá en la carrera tecnológica. Debido a ello los conflictos geopolíticos se intensificaran, el déficit de gobernanza global aumentará y las cuestiones de seguridad ganarán peso. Pekín asume que la rivalidad con EEUU será un elemento determinante en el planeta, ya que las políticas estadounidenses de proteccionismo y hegemonismo suponen una grave amenaza.
China está preparada para afrontar este reto, respondiendo con una estrategia coherente, ambiciosa y respaldada por capacidades estatales e industriales difíciles de igualar. Pese a las incertidumbres globales provocadas por EEUU, China considera que podrá seguir avanzando en su proceso de desarrollo. Sus fortalezas (su capacidad de inversión, desarrollo tecnológico, capacidad industrial, estabilidad política, capacidad de coordinación política y la cantidad y calidad de sus recursos humanos) le permitirán superar sus actuales debilidades (estancamiento de la demanda interna, involución de precios, endeudamiento y declive demográfico).
China está preparada para afrontar este reto, respondiendo con una estrategia coherente, ambiciosa y respaldada por capacidades estatales e industriales difíciles de igualar. Pese a las incertidumbres globales provocadas por EEUU, China considera que podrá seguir avanzando en su proceso de desarrollo. Sus fortalezas........
