Regalar palabras
Un plano fijo, demorado, del páramo soriano y la conversación entre dos hombres viejos como huellas de dinosaurio; no sabemos muy bien qué dicen, pero tenemos la sensación de que esa lengua ancestral que hablan es un regalo inmerecido. Se trata de una escena de El cielo gira (2004), la bellísima película de Mercedes Álvarez que proyectamos hace unos días en el festival Liternatura de Córdoba, seguida de un coloquio con la cineasta, la escritora Marta Sanz y yo misma. A los pies de una tumba, los ancianos bromean sobre las compañías fallecidas en los confines de un mundo –rural, castellano– en pleno proceso de desaparición, y a cada espectador se le va lazando, tal vez, algo en el estómago, pues la pérdida es tan inmensa que asusta. Pensar los pueblos como el tesoro recóndito que nos pertenece –digo–; por donde el tiempo transcurre pero a paso adormecido, como patrimonio, y entonces una señora del público interrumpe para exponer una analogía: la extinción de la biodiversidad (plantas, insectos, aves) se parece mucho a la de nuestro vocabulario. Mercedes, Marta y yo asentimos, sobrecogidas.
Un fenómeno característico de nuestra época es la homogeneización impuesta por el sistema........
