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Unas detrás de otras y viceversa

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14.08.2026

Lucía Martínez Odriozola, maestra de periodistas feministas, trató de tranquilizarme en una ocasión con una frase que no olvidaré nunca: "Tú cuenta lo que has visto, que ya vendrán los historiadores a decir lo que ha pasado", me dijo. Citaba a alguien, pero no recuerdo exactamente a quién. Por desgracia, no puedo volver a preguntárselo. Me he acordado de esta frase miles de veces y siempre he encontrado calma en esas palabras.

El papel de las y los periodistas es imprescindible para entender el mundo que nos rodea y lo es también para entender el pasado. Hacer crónica periodística del pasado es una osadía. Las periodistas bebemos continuamente de investigaciones académicas y, a su vez, la prensa es una fuente imprescindible para la investigación histórica. Vamos unas detrás de otras, supongo. Con todas sus dificultades, la hemeroteca es un lugar imprescindible para la investigación histórica. Si miras, miras, miras y miras, es posible encontrarte con grandes joyas —y con contradicciones, claro— que nos ayudan a entender lo que pasó, pero también a hacernos mejores preguntas sobre lo que creemos saber.

El 22 de abril de 1978, Soledad Gallego-Díaz y Mariló Vigil publicaron en Cuadernos para el Diálogo un reportaje titulado De la violencia física, a la represión psíquica. Visitaron dos cárceles de Barcelona: la Modelo, de hombres, y la Trinidad, de mujeres. Si esto fuera un examen de selectividad, diríamos que el tema del texto son las distintas formas que adopta la violencia penitenciaria en las cárceles de hombres y de mujeres. Ellas mismas lo explican desde el principio: en la Trinidad, "una violencia distante, desapegada, sutil,........

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