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Mi foto con el muerto

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01.03.2026

Hay una urgencia extraña, casi obscena, en ser el primero en publicar la propia imagen junto al que acaba de morir. En la era del algoritmo, el silencio del funeral ha sido sustituido por el estruendo de las notificaciones. La muerte se ha convertido en el activo más rentable para el narcisismo digital: ya no importa quién era el difunto, sino cuán cerca de nosotros estuvo. Posteamos el recuerdo no para que él no sea olvidado, sino para que nosotros seamos vistos.

Esta conducta es apenas lógica en una sociedad cimentada en la desconfianza y la sospecha. Somos........

© Opinión