Un voto al Senado por la producción y el empleo nacional
En las últimas columnas señalé que el eje del debate electoral debería ser la economía: cómo fortalecemos la industria y el agro, cómo generamos empleo y defendemos la capacidad productiva de Colombia. En la columna anterior abordé el voto a la Cámara de Representantes y en esta me referiré al Senado. Al igual que en la Cámara, en el Senado se aprueban las leyes que rigen en todo el país y debe ejercerse el control político al gobierno nacional: vigilar el uso de los recursos públicos y examinar que las decisiones del Ejecutivo no afecten negativamente a la población. La diferencia principal está en que su elección, a diferencia de la Cámara, sí es nacional.
Por esa razón, el voto al Senado es tan o más trascendental. Así pues, he decidido apoyar al arquitecto Jorge Enrique Robledo al Senado de la República. Su trayectoria es amplia e intachable. Durante muchos años fue profesor de la Universidad Nacional de Colombia, donde recibió la Orden Gerardo Molina, un reconocimiento a su labor académica. Esa formación se ha reflejado en su ejercicio político: rigor, estudio y argumentación sustentada. Quienes hayan visto sus debates de control político saben que no interviene con afirmaciones ligeras, sino con documentos, cifras y análisis detallados. No sorprende que durante diez años fuera elegido como el mejor senador del país.
Su lucha contra la corrupción es uno de sus rasgos más destacados. Lideró debates fundamentales en casos como Agro Ingreso Seguro y el escándalo de Saludcoop, entre otros. Sus serias investigaciones y debates demostraron que el control político puede ejercerse con rigurosidad y tuvieron gran impacto en el país (entre otras cosas, llevaron a la renuncia del embajador del gobierno Santos en EE. UU. por el escándalo de los baldíos en los Llanos).
Robledo ha sido un defensor de la educación, la ciencia y la tecnología, un aspecto fundamental que va de la mano con el desarrollo económico y sin el cual Colombia no podrá salir adelante. Entre muchas otras cosas que se podrían mencionar, destaco la audiencia pública que realizó en 2016 con la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, denominada: Por qué defender la ciencia en Colombia. Asimismo, es muy destacada su defensa del agro y de la industria nacional. Para regiones como el Huila, donde el arroz, el café, la ganadería y la producción agropecuaria en general son pilares económicos tan importantes, esa defensa es fundamental. Y esa línea no ha variado según el gobierno de turno.
Fue crítico de los gobiernos de Uribe, Santos y Duque, y mantuvo la misma independencia frente al gobierno de Gustavo Petro. Ni en 2018 ni en 2022 lo apoyó, por razones de fondo que expuso públicamente. Con el tiempo, varias de sus advertencias sobre el manejo económico e institucional han encontrado respaldo en los hechos, algo similar a lo ocurrido con los TLC. Mantener esa independencia en un entorno altamente polarizado ha implicado soportar ataques y descalificaciones, pero no ha modificado su coherencia.
Tampoco es menor que nunca haya pertenecido ni simpatizado con organizaciones guerrilleras ni defendido la lucha armada, algo que hoy se dice con facilidad, pero que no era igual hace cuarenta años. Toda su trayectoria ha sido dentro de la legalidad democrática y del debate civil. En un país con una historia marcada por la violencia política, esa claridad es significativa.
Incluso en los últimos cuatro años, cuando no fue congresista, no se apartó del debate público. Continuó interviniendo con análisis y posiciones argumentadas sobre los principales temas nacionales. No desapareció entre elecciones, siguió ejerciendo liderazgo desde la ciudadanía.
En un contexto donde muchos terminan acomodándose al gobierno de turno, Colombia necesita congresistas capaces de ejercer control político con independencia y carácter, cualquiera que sea el próximo presidente.
Así pues, su coherencia, rigurosidad, honestidad y sus posiciones en defensa de la producción y el empleo nacional, así como de la educación, la ciencia y la tecnología, son garantía de una excelente labor en el Senado, sea quien sea el próximo presidente. Necesitamos congresistas capaces de cuestionar al poder en defensa de la población, no de acomodarse al gobierno de turno, como hacen muchos. Por eso, el 8 de marzo invito a votar por Jorge Robledo al Senado, número 10 en la coalición Ahora Colombia.
