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Volver sobre las urgencias y el horizonte estratégico para las reformas económicas en Cuba

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18.08.2026

Hace exactamente un mes publicamos un extenso artículo tratando el tema de la reforma económica en curso a la que dan lugar las 176 medidas aprobadas por el parlamento (“La transformación de la economía cubana hoy: lo urgente y lo estratégico”); destacamos allí la necesidad de diferenciar los cambios estructurales de las urgencias que la actual crisis social impone. Este artículo debe verse como una segunda parte de aquel.

Hemos insistido en el criterio de que, si bien estas 176 medidas aprobadas constituyen un avance muy importante y amplio para la reforma integral que la economía cubana necesita desde hace años, no son por sí solas un programa articulado para la implementación de la reforma. Se requiere solucionar adecuadamente problemas de secuencia, de articulación, de abrir fuentes alternativas de financiamiento externo, definir etapas, áreas de acción, indicadores y un horizonte estratégico claro y, lo que es muy importante, identificar y distinguir las urgencias impostergables de la actual coyuntura, la transformación estratégica, con los componentes que hemos señalado y antecedida por la estabilización macroeconómica que la haga viable. 

La lista de medidas no contiene, en su debida articulación, esta dimensión fundamental de la arquitectura de la reforma necesaria: urgencias, estabilización macroeconómica y transformación estratégica.

En el artículo anterior adelantábamos propuestas concretas de medidas para atender las urgencias, teniendo muy en cuenta las principales necesidades de la población: alimentos, energía, agua, medicamentos, transporte, tratamiento de desechos, acceso a circulante, etc.

No reproducimos aquí lo que allí presentamos, sino que añadimos una nueva consideración y ampliamos la propuesta debido al deterioro de la situación social, consecuencia del bloqueo a las navieras que se suma ahora al bloqueo petrolero y a todo lo anterior. 

La retención de miles de contenedores con todo tipo de mercancías, incluido alimentos, sobre todo dirigidos al sector privado, recrudece la escasez de muchos productos, lo que refuerza la inflación y también da mayor espacio a la especulación.

Los precios de muchos productos esenciales, como el aceite, los huevos, el pollo, etc., se alejan cada vez más del precario poder adquisitivo de la inmensa mayoría de la población, a la vez que esto convive con un sector minoritario que aumenta sus ingresos y posibilidades. Se trata de una dinámica explicable al coincidir la crisis y el bloqueo con la reforma económica necesaria, pero no desprovista de contradicciones y tensiones que deben ser atendidas por la política del Estado.

Con objetividad y serenidad, pero, si la situación se sigue deteriorando, si los alimentos siguen escaseando, si no se logra romper el cerco comercial y no se puede acceder a las importaciones, si la situación energética y del agua se sigue agravando, si la inflación sigue creciendo, etc., hay que pensar en la alternativa de decretar medidas temporales excepcionales, necesarias para proteger a la población (a las mayorías).

Esas medidas deben responder a las exigencias que va planteando la evolución de la situación, en una situación crítica se podría hacer necesaria la declaración de un estado de emergencia........

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